Un vuelo comercial de JetSmart que había partido desde Neuquén con destino a Buenos Aires debió regresar de emergencia a su aeropuerto de origen luego de que un rayo impactara sobre la aeronave durante el intento de aterrizaje en el Aeroparque Jorge Newbery, en medio de una intensa tormenta eléctrica.
El episodio ocurrió el viernes por la noche y generó momentos de angustia entre los cerca de 180 pasajeros, varios de los cuales sufrieron crisis nerviosas, descompensaciones y ataques de pánico durante el vuelo.
El aterrizaje fue abortado por la tormenta
Según informó el diario La Mañana de Neuquén, el viaje ya había comenzado con inconvenientes debido a sucesivas reprogramaciones. El vuelo, previsto inicialmente para las 17:30, terminó despegando recién pasadas las 20:15.
El momento más crítico se produjo alrededor de las 21:30, cuando la aeronave iniciaba la maniobra de descenso sobre la Ciudad de Buenos Aires.
Las condiciones meteorológicas adversas impidieron el aterrizaje y obligaron a la tripulación a retomar altura de inmediato, replegando nuevamente el tren de aterrizaje.
Fue en ese instante cuando una descarga eléctrica impactó sobre el avión.
Pánico dentro de la cabina
Uno de los pasajeros, Pablo Gómez, quien viajaba en la fila 18, relató el dramático momento vivido durante el incidente.
«La verdad es que estaban todos bastante alterados. Cerca de las filas de adelante había dos chicas descompuestas, había chicos que lloraban y un niño que estaba llorando y rezando», contó al diario neuquino.
El pasajero explicó que, desde su ubicación, no percibió el impacto directamente.
«Intentó aterrizar, pero como no había condiciones de visibilidad, tuvo que volver a ascender inmediatamente y guardó el tren de aterrizaje», explicó.
Y agregó:
«Yo estaba en la fila 18 y no sentí nada. Cuando pasa, se siente una luz y un ruido muy fuerte, pero desde donde estaba no lo percibí».
Sin embargo, otros viajeros aseguraron haber visto el destello provocado por la descarga eléctrica.
Regreso a Neuquén y avión fuera de servicio
Tras permanecer aproximadamente una hora y media atravesando turbulencias, el avión finalmente regresó a Neuquén, donde aterrizó cerca de las 23:30.
Durante el vuelo, la tripulación asistió a varios pasajeros que sufrieron mareos, bajas de presión y ataques de nervios.
Una vez en tierra, alrededor de 120 pasajeros abandonaron el aeropuerto, mientras que otros 60 permanecieron en la terminal hasta las 2 de la madrugada aguardando una solución.
Finalmente, la empresa informó que la aeronave quedó fuera de servicio por razones de seguridad y fue trasladada vacía mediante un vuelo ferry para realizar las inspecciones técnicas correspondientes antes de volver a operar.


















