Un tornado, con ráfagas estimadas entre 100 y 120 km/h, provocó importantes destrozos en establecimientos rurales de Bernardo de Irigoyen, en el departamento San Jerónimo, provincia de Santa Fe. El fenómeno estuvo acompañado por fuertes ráfagas y dejó cuantiosas pérdidas en tambos y campos de la zona, aunque no se registraron personas ni animales heridos.
Claudia Gerlero, productora de la zona, contó que lleva casi cuatro décadas viviendo en el establecimiento y nunca había atravesado un fenómeno de semejante magnitud. Las imágenes registradas durante el temporal mostraron la formación avanzando sobre el sector rural.
“Es una situación indescriptible ver que viene semejante tormenta. Hace 38 años que estoy aquí, en este campo, y nunca había vivido una situación así. Si bien esta es una zona de vientos y tormentas, han pasado granizos y piedras, pero nunca un tornado de esta magnitud”, relató Gerlero.
“El tornado rompió todo lo que encontró a su paso”
La tambera aclaró que uno de los tambos que sufrió los mayores destrozos pertenece a sus vecinos, mientras que en su establecimiento resultó especialmente afectado el sector destinado a la recría de vaquillonas, ubicado aproximadamente a 1.500 metros de su vivienda y del tambo.
“Ahí sí, las pérdidas fueron muchas. El tornado rompió todo lo que encontró a su paso”, resumió sobre la magnitud de los daños.
Gerlero detalló que el viento destruyó un galpón en cuyo interior guardaban herramientas y elementos utilizados para la actividad productiva. “Si bien no era muy grande, dentro estaban los termos de inseminar, un montón de herramientas. Rompió todas las medias sombras y todas las estructuras”, explicó.
La fuerza del fenómeno llegó incluso a desplazar maquinaria agrícola de gran porte. “Un tractor se clavó de trompa en la tierra, junto con un acoplado que estaba cargado con balanceado”, describió.
Paneles solares que “desaparecieron literalmente”
A medida que recorrieron el establecimiento después del temporal, los productores fueron descubriendo nuevos daños. Gerlero contó que también encontraron otro acoplado afectado y numerosos elementos destruidos.
Uno de los problemas más importantes estuvo relacionado con el sistema utilizado para suministrar agua a los animales. Las bombas funcionan mediante energía solar y los paneles fueron arrancados por el tornado.
“Las bombas de agua con las que proveemos a los animales son bombas solares y los paneles desaparecieron, literalmente no los encontramos. Encontramos algunos trocitos, pero los demás eran paneles grandes y no los ubicamos”, reveló.
Ante semejante panorama, la productora reconoció que las pérdidas materiales fueron considerables, aunque destacó que el episodio no dejó consecuencias humanas ni sobre el ganado. “Hay mucha pérdida económica. Lo único que rescatamos de esta situación tan horrible es que no tuvimos que lamentar accidentes de personas ni de animales”, remarcó.
Dos tambos afectados por el tornado
Gerlero indicó que todavía no habían podido determinar económicamente el impacto total del fenómeno debido a la cantidad de instalaciones y elementos dañados.
“Las pérdidas económicas son muy grandes. Todavía no les pusimos un número. No sé si porque no queremos o qué, pero las pérdidas son muy grandes”, reconoció.
Otro video del tornado de hoy en Sante Fe pic.twitter.com/XCe0Kd1Sbt
— Tornados y Tormentas Argentina – Archivo (@TornadosARG) July 31, 2026
En relación con los establecimientos vecinos, agregó: “A ellos el tambo se lo destrozó, tal como se ve en las imágenes. Es muy grande la pérdida económica. Son dos tambos: uno muy afectado, el otro muy poquito y, a nosotros, en toda esta parte del campo de la cría de vaquillonas, sí nos afectó mucho”.
El tornado avanzó sobre una franja relativamente delimitada del área rural. Según estimó la productora, el fenómeno habría alcanzado un ancho aproximado de entre 180 y 200 metros.
Cómo reaccionaron los animales
Uno de los aspectos que más sorprendió a los productores fue el comportamiento del ganado durante los momentos de mayor intensidad del temporal.
“Los animales son muy inteligentes y, en el momento del viento, escaparon a las partes del campo donde no pasó el tornado. El tornado abarcó un ancho de 180 o 200 metros y ellos escaparon hacia donde no pasaba el viento, donde no pasó ese gran remolino que se ve en las imágenes”, relató Gerlero.
“Gracias a Dios están todos bien, no están lastimados ni nada”, destacó.
Una vez que pasó el fenómeno comenzó inmediatamente la tarea de recuperar los animales y reconstruir provisoriamente las instalaciones. “Después tuvimos que volver a encerrarlos y los vecinos que no habían sido afectados vinieron a ayudarnos y a reconstruir un poquito los corrales como para poder encerrarlos. Gracias a Dios no les pasó nada”, agregó.
“Fueron minutos y se borró todo”
Al recordar el momento en que observó las consecuencias del tornado, Gerlero hizo referencia a los años de trabajo y recursos invertidos en el establecimiento.
“Esto nos ha llevado muchos años de esfuerzo, tanto físico como económico. En minutos, se borró todo”, expresó.
Sin embargo, las tareas para recuperar la actividad comenzaron prácticamente de inmediato. Una de las prioridades fue restablecer el suministro de agua para los animales.


















