El mercado laboral continúa débil y volvió a caer en mayo al perder más de 9.000 empleos privados registrados. Si bien hubo una desaceleración de la baja en el total de los puestos formales, se explicó principalmente por el crecimiento del monotributo y de los trabajadores de casas particulares. En paralelo, el salario real del sector privado volvió a perder poder adquisitivo en junio y acumuló su segundo mes consecutivo de caída.
El empleo registrado privado perdió 9.059 puestos (-0,15%), aunque el público tuvo una suba marginal de 736 puestos (+0,02%) y en casas particulares hubo un aumento de 1.352 empleos (+0,3%), según datos desestacionalizados del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), que difunde la Secretaría de Trabajo. El monotributo, por su parte, tuvo un incremento de 2.676 nuevos inscriptos, mientras que los trabajadores autónomos registraron una baja de 3.059 (-0,79%).
En el último año, el empleo privado registrado perdió 135.438 puestos de trabajo (-2,16%), mientras que en el sector público la caída fue considerablemente menor, pese a que uno de los principales ejes del discurso libertario fue la reducción del empleo estatal. En ese período, el empleo público se redujo en 16.701 puestos, apenas un 0,49%.
En casas particulares hubo un incremento de 6.319 empleos (+1,4%), mientras que entre los autónomos se registró una baja de 6.514 (-1,65%). Entre los monotributistas, hubo 42.672 nuevos inscriptos, y en el segmento social otros 2.967 (+1,3%).
Pese al incremento del régimen simplificado, la caída del empleo formal fue mucho más alta y este segmento no logró albergar siquiera la mitad de la pérdida total de puestos de trabajo.
«Aun cuando el Régimen de incentivos a la Formalización Laboral (RIFL), que reduce los costos de contratación vía reducción temporal de las contribuciones patronales, se encuentra vigente desde marzo no esperamos un impacto sensible en el corto plazo sobre la creación de empleo formal», señalaron desde LCG, al tiempo que añadieron que «la dinámica de la actividad, impulsada tanto por la demanda interna como la externa, es una variable de mayor peso a la hora de traccionar el mercado de trabajo que cualquier cambio en la legislación laboral».
Sectores perjudicados y beneficiados: la industria destruyó más de 52.000 puestos de trabajo
La caída por sectores no fue homogénea y responde a una lógica similar a la baja de las ramas de actividad. Industria manufacturera (-52.341; -4,5%), Comercio (-39.154; -3,1%), Transporte, almacenamiento y comunicaciones (-13.915; -2,69%) e Intermediación financiera (-6.924; -4,6%) acumulan retrocesos persistentes desde junio del año pasado. En conjunto, estos sectores representan el 49% del empleo asalariado registrado privado, unos 3 millones de trabajadores.
En contraste, algunas ramas comenzaron a mostrar señales diferentes. Agricultura, ganadería y silvicultura y Explotación de minas y canteras registraron una mejora desde febrero. Aun así, el sector más ganador del modelo continúa con una caída del empleo en el último año: 3.503 puestos menos (-3,88%). Otras ramas, como Construcción, Hoteles y restaurantes y Otros servicios, desaceleraron el ritmo de destrucción de puestos.
Desde que comenzó el gobierno de Javier Milei, la caída se amplía a 241.176 puestos (-3,78%) entre los privados registrados, 79.865 (-2,3%) entre los públicos y 16.324 (-3,52%) en casas particulares. Los autónomos, en tanto, pasaron a terreno negativo, con 119 puestos menos (-0,03%), mientras que el monotributo sumó 160.573 nuevos inscriptos (+7,88%).
De cara a junio, la situación no mostró mejoras. El empleo privado registrado en empresas de diez o más trabajadores de los principales aglomerados urbanos cayó otro 0,1% mensual, según datos de la Encuesta de Indicadores Laborales. La contracción fue algo mayor en el interior del país, donde llegó al 0,2%, frente al 0,1% del Gran Buenos Aires.
El salario volvió a perder contra la inflación
Por su parte, el salario real promedio del empleo registrado privado cayó 0,9% en junio, después de haber retrocedido 2,9% en mayo. Se trató del segundo mes consecutivo de pérdida y, como consecuencia, por primera vez en 20 meses quedó por debajo del nivel de noviembre de 2023, exactamente un 0,6% por debajo de aquel punto de referencia.
El retroceso se produjo pese a la desaceleración de la inflación. La explicación está en que los salarios nominales redujeron su ritmo de crecimiento todavía más rápido que los precios. Mientras durante los primeros cuatro meses de 2026 las remuneraciones nominales aumentaron en promedio 2,1% mensual, durante abril y mayo el incremento promedio fue de apenas 1%, según el Panorama mensual del trabajo registrado, elaborado por la Secretaría de Trabajo.
Uno por uno, cuáles son los convenios que más poder de compra perdieron
La evolución de las paritarias, sin embargo, muestra diferencias importantes entre actividades. Algunos convenios consiguieron recomposiciones reales, mientras que otros acumularon fuertes pérdidas. Entre los que mejoraron su poder de compra aparecen Encargados de edificio, con una suba real de 5,9%; Camioneros, 3,1%; Construcción y Farmacia, ambos con 2,5%; y Entidades deportivas, Aceiteros y Seguros, con incrementos de entre 1,6% y 1,7%.
En el otro extremo, Textiles acumula una pérdida real de 12,6% interanual, seguido por Metalúrgicos, con 12,4%; Comercio, con 11%; y Calzado, con 10,5%. La diferencia muestra que la evolución del salario dejó de ser uniforme y depende cada vez más de la capacidad de negociación de cada actividad.
A esta heterogeneidad sectorial se suma la diferencia geográfica: el mismo convenio colectivo puede implicar remuneraciones muy diferentes según la provincia en la que trabaja una persona.
El caso más destacado es el convenio de Metalmecánica, donde la mediana salarial de la provincia con mayores remuneraciones es 4,4 veces superior a la de la jurisdicción con menor salario. En Construcción, la brecha llega a 3,7 veces y en Alimentación, a 3,5 veces. También son elevadas las diferencias en Gastronomía, de 3,2 veces, y Seguridad, de 3,1 veces.
Estas diferencias no responden únicamente a los adicionales por zona desfavorable previstos en las paritarias, sino que también están vinculadas con la estructura productiva de cada región, la productividad, los acuerdos salariales por encima de los mínimos convencionales y las características de cada mercado laboral. En la Patagonia, por ejemplo, varios convenios contemplan adicionales específicos para compensar mayores costos de vida y condiciones particulares de trabajo.
(Ambito)


















