
ván Martínez tiene 32 años y su vida cambió radicalmente cuando decidió juntar unos ahorros y vender el auto para concretar su deseo de viajar por el mundo, conocer otras culturas y vivir nuevas experiencias.
Era empleado en un frigorífico en Bernasconi, a 20 km de Abramo, este último un pequeño pueblo de La Pampa donde vivía, en el departamento de Hucal, que según el censo de 2010 contaba con 312 habitantes,
«Siempre era mi sueño, de chiquito, conocer el mundo», contó.
El año pasado tomó la decisión de recorrer distintos países para vivir una gran aventura y probar suerte. Desde hace dos meses se encuentra en Cancún, una de las playas más turísticas de México, trabajando para otros argentinos.

«En junio llegue a México, específicamente a Cancún. Sin casa y sin trabajo. Los primeros días fueron duros. El periodo de adaptación no fue fácil. Más que nada porque me vine solo. Aquí conseguí trabajo en 10 días y hoy estoy en de bartender en un restaurant argentino muy conocido en México ya que tiene 22 sucursales», contó.
«Desde el 2014 que tengo esas ganas de viajar que fue cuando empecé a conocer el sur argentino. Viví 6 años en el Calafate», comentó.
En noviembre de 2022 visitó Andorra, en Europa, donde vive Ismael un amigo bahiense que le insistió para que empezara a viajar.

«Andorra está lleno de argentinos, hay muchos, de verdad. Allí me encontré con Rocío y Pamela, dos chicas súper cálidas que me brindaron todas las comodidades para que me adapte rápido a Andorra, ya que mi amigo no estaba, se encontraba en Dubai mirando en mundial», comentó.
Trabajó en un hotel de Pas de la Casa, un pueblo muy pequeño que se encuentra entre las montañas. Una estación de esquí que se encuentra en los Pirineos, cerca de la frontera con Francia
«Por suerte me crucé gente hermosa, que de a poco se transformó en mi familia. En Andorra estuve al rededor de 6 meses que es lo que dura la temporada de invierno. Luego, con un amigo, Augusto, nos fuimos a Albania de vacaciones por unos 10 días. Un lugar que en mi vida pensé conocer» expresó fascinado.
«Fue una hermosa experiencia, la gente es súper cálida, aunque no te entiendan mucho. Los albaneses tratan de entenderte para ayudarte en todo. Playas paradisíacas y paisajes soñados», contó.
Tras esa experiencia retornó a Argentina por un mes, a visitar a su familia y amigos. No tiene hijos. Sus padres siguen viviendo en Abramo y su hermana en Bahía Blanca.
«Estar afuera no es fácil y a veces necesitamos recargar energías», señaló.
«Lo más duro de vivir afuera es extrañar y amoldarte a una nueva cultura. Lo más lindo es la gente que te llevás y los lugares que alguna vez pensaste en conocer», comentó.
Aseguró que, en lo laboral, México se parece a la Argentina aunque con una diferencia: «Aquí te alcanza el dinero y te permite darte gustos y ahorrar».
«La gente de aquí es muy cálida también, se hacen parte de uno rápido, su cultura es muy interesante, sus comidas son muy ricas y sus paisajes son de ensueño, con playas de agua cristalina y cálida y cenotes con una historia increíble», destacó.
Y lo que aún le falta por conocer.
«¿Enseñanzas? Muchas, pero principalmente una muy importante: que nadie te limite, que si lo pensás mucho y trabajás sobre ello, todo puede suceder. Hay que tener convicción en uno mismo. Los límites solos nos los ponemos nosotros», dijo.
«No hay nada más hermoso que invertir en uno mismo. Conocer nuevas culturas, viajar y aprender. Todos los días aprender algo nuevo. Y de verdad te llena el alma», reflexionó.
Si todo marcha como espera se quedará en México hasta diciembre y luego verá para donde lo lleva el viento.
«Siempre con el objetivo de buscar nuevas experiencias y llenarme de cultura y demás cosas. Porque, en fin, es lo que nos llevamos de todo esto. Anécdotas y más anécdotas de lo vivido», opinó con pinceladas de una filosofía de vida nómade que cada vez tiene más adeptos.
«Miedo tenemos todos pero hay presentarles batalla y así tener la paz de de que si algo que soñaba no se dio, no fue porque no me animé, sino porque no tenía que ser. Es mejor arrepentirse de lo hecho, y no quedarnos toda la vida pensando en lo que hubiera pasado si tomaba tal o cuán decisión», concluyó. (La Nueva)

















