Trabajadores del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) alertaron sobre un plan de 240 despidos, lo que representa casi el 25% del personal del organismo, y realizaron este martes un paro de actividades en rechazo a la medida impulsada por el Gobierno nacional a través del Ministerio de Defensa de la Nación Argentina.
Según denunciaron, la administración nacional prevé avanzar con las cesantías antes del 10 de abril, lo que reduciría la planta actual de 972 trabajadores a poco más de 700, con el riesgo de profundizar aún más la capacidad operativa del organismo.
La decisión impacta tanto en la sede central como en estaciones meteorológicas de todo el país. En la Ciudad de Buenos Aires, los despidos alcanzarían a 110 empleados, mientras que otros 130 trabajadores del interior —incluyendo estaciones en Mar del Plata, Junín, Tres Arroyos y 9 de Julio, entre otras— también se verían afectados.
Desde el sector advierten que el organismo quedaría muy por debajo de su funcionamiento óptimo, ya que contaría con alrededor de 540 trabajadores, cuando el número necesario debería rondar los 1200.
Además, señalaron que desde 2024 ya se registra una reducción sostenida de personal, producto de despidos, jubilaciones y renuncias, lo que agravó la situación actual.
“La calidad de un servicio meteorológico no depende solo de la tecnología: necesita personas, tiempo y continuidad. Ajustar en personal no mejora el pronóstico”, sostuvo la comunicadora meteorológica Cindy Fernández, quien remarcó la necesidad de invertir y fortalecer los equipos de trabajo.
Si alguna vez un pronóstico no fue tan preciso como esperabas, vale la pena mirar qué está pasando.
Hace tiempo el SMN funciona con menos recursos de los que necesita. La caída de los salarios empuja a muchos profesionales formados a buscar otros caminos. https://t.co/s3nNup3U5k
— Cindy 🌪 (@cindymfernandez) April 7, 2026
El SMN funciona bajo los estándares de la Organización Meteorológica Mundial, y sus datos son clave para la elaboración de estadísticas utilizadas en múltiples áreas, especialmente en el sector agropecuario, además de la gestión de riesgos ambientales.
Uno de los puntos más sensibles es el impacto en la seguridad aérea, ya que cada vuelo depende de información meteorológica precisa para definir rutas y condiciones de aterrizaje.
Desde el gremio ATE advirtieron que el recorte “puede dejar al país sin alertas meteorológicas cuando más se necesitan”, y alertaron que cada puesto eliminado implica menos precisión, menor capacidad de respuesta y mayor riesgo para la población, la aviación, la navegación y la producción.
(Con información de DIB)


















