No pudo seguir. No pudo terminar. Lo invadió la emoción, las lágrimas, por qué no la felicidad, claro. Apenas terminó el partido, Lionel Scaloni tuvo que cumplir con el protocolo FIFA que tienen los entrenadores de hablar en el campo de juego. Con las revoluciones a full. Y ahí, el creador de la Scaloneta, expuso todo su sentir.
«No puedo levantar la mirada, lo siento. Estoy muy emocionado… ¡Qué grupo de jugadores, hermano! Ya está, me tengo que ir, dejá, dejá…», fue lo que llegó a decir el DT argentino, todavía conmovido por la reacción, el temple, la valentía y la reacción extraordinaria de sus campeones del mundo.
Enseguida, dejó el sector previsto para las entrevista y se fue a celebrar con sus jugadores, dejando en claro cómo vivió el partido. En definitiva, se lo suele ver con un gran equilibrio, sin exteriorizar demasiado, sin expresar sus emociones incluso en los goles, pero esta vez no pudo. Está claro que su procesión va por dentro.
El DT argentino habló tras el partido.
Y quedó claro que esta vez no pudo contenerse. Primero, en el empate de Messi, festejó como nunca en este Mundial, con los puños apretados, bien arriba, con furia, con desahogo. Y después, en el gol de Enzo, en ese 3 a 2 inolvidable, llegó la perla…
El técnico de la Selección se soltó en el empate…
Ahí no le salió gritar como loco, ni correr con todo el banco de suplentes, pero sí metió un festejo made in Qatar. Porque enseguida se agarró la cara, como para detener la explosión que sin dudas generó ese gol y lo controló a su manera. Se tapó la cara con sus dos manos, casi de manera incrédula, pero invadido de felicidad. Aun así, sin la euforia que desató en los demás, será uno de sus gritos más inolvidables. (Ole)


















