La victoria de Argentina por 2 a 1 frente a Inglaterra, que le aseguró un lugar en la final del Mundial 2026, desató este miércoles una verdadera fiesta popular en Rivera.
Poco después de las 18 horas, una extensa caravana de vehículos comenzó a recorrer las calles de la localidad hasta desembocar en la Plaza San Martín, donde cientos de vecinos se reunieron para celebrar una clasificación que tuvo un significado especial por el rival y por la forma en que se consiguió: con una remontada en los minutos finales.
Las imágenes captadas por la fotógrafa riverense Gisela Regalado reflejaron la magnitud de una celebración que tiñó de celeste y blanco el centro de la localidad.
«El que no salta es un inglés…» fue el grito de cabecera que se multiplicó entre las gargantas que coparon la esquina de Barón Hirsch y Avenida San Martín y varias cuadras de las arterias de la localidad con vehículos colmados de banderas celestes y blancas y bocinazos
Las caras pintadas de celeste y blanco, gorros y cornetas hicieron estragos, pero también el furor por entonar la letra de La cuarta estrella recordando a los chicos de Malvinas, el Mundial ’94, Diego y Messi…
Los cruces entre Argentina e Inglaterra siempre tienen un peso especial en la historia del fútbol. Cada enfrentamiento revive capítulos imborrables del deporte argentino y despierta una carga emocional que atraviesa generaciones.
Esta semifinal no fue la excepción. La Selección logró dar vuelta el resultado en los minutos finales y selló un triunfo por 2 a 1 que la deposita nuevamente en la definición del Mundial, donde buscará defender el título obtenido cuatro años atrás.
En tiempos donde las diferencias suelen ocupar el centro de la escena, el fútbol volvió a demostrar su capacidad para generar un sentimiento colectivo.
En Rivera se vieron familias completas abrazándose, adolescentes cantando desde las ventanillas de los autos, abuelos emocionados con la bandera en los hombros y comerciantes que salieron a las puertas de sus locales para compartir el festejo con los vecinos.
Durante varios minutos el paisaje habitual del centro cambió por completo: el blanco y celeste dominaron cada rincón mientras sonaban los clásicos cánticos mundialistas y los bocinazos acompañaban una celebración que parecía no tener fin.
Con este triunfo, Argentina jugará una nueva final del Mundial frente a España, con la ilusión de volver a hacer historia y conseguir el bicampeonato. La cita será el próximo 19 de julio, en un partido que promete paralizar nuevamente al país.
Mientras tanto, en Rivera ya quedó una postal que difícilmente se olvide: vecinos unidos, banderas argentinas ondeando bajo el frío de julio y una certeza que volvió a sentirse en cada abrazo.
Porque cuando juega la Selección, todos vuelven a cantar la misma canción
(Fotos Gentileza Gisela Regalado)








































