Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores comparecieron este miércoles por tercera vez ante los tribunales de Nueva York, en el marco de la causa por narcoterrorismo y otros delitos que los mantiene detenidos en una cárcel de Brooklyn desde el pasado 3 de enero, cuando el presidente venezolano y líder del régimen chavista fue capturado en Caracas y trasladado junto a su mujer a Estados Unidos. Poco después de la nueva audiencia se conoció que el juicio comenzará el 1 de junio de 2027.
El mandatario de 63 años esperaba conocer la fecha de inicio del proceso desde el operativo relámpago de militares estadounidenses conducido por la DEA que lo llevó desde la capital de Venezuela a la prisión neoyorquina tras un esfuerzo combinado de fuerzas navales, aéreas y terrestres para derrocar a quien gobernó la república bolivariana desde 2013.
Mientras avanza la causa en suelo estadounidense, la exvicepresidenta de Maduro, Delcy Rodríguez, ejerce desde el derrocamiento como mandataria interina con el apoyo de Washington, que controla de facto la exportación de crudo venezolano a través del depósito de esos ingresos en cuentas especiales supervisadas por la Casa Blanca.
Después de mantener una disputa con los dirigentes en Caracas, el gobierno de Donald Trump le permitió en abril a Venezuela pagar la defensa legal de Maduro y Flores, algo que antes estaba prohibido por las sanciones estadounidenses.
El matrimonio Maduro-Flores había buscado que se desestimen sus causas al alegar que el bloquear a la financiación violaba el derecho, consagrado en la Constitución estadounidense, a contar con un abogado de libre elección.
El líder chavista se ha autodenominado como un «prisionero de guerra» y se ha declarado «no culpable» de los cuatro cargos que enfrenta, tres de ellos por conspiración -de narcoterrorismo, para la importación de cocaína y para poseer ametralladoras y artefactos destructivos- y uno por posesión de ametralladoras y artefactos destructivos.
(El Canciller)


















