
Cada jornada, mientras buena parte de la ciudad recién comienza sus actividades, los recolectores de residuos ya están recorriendo las calles de Rivera y cada una de las localidades de Adolfo Alsina. Suben y bajan del camión, caminan y muchas veces corren varios kilómetros durante un mismo turno, cargando cientos de bolsas para cumplir con un servicio indispensable.
La fecha invita no solamente a reconocer su trabajo, sino también a generar conciencia sobre cuánto podemos hacer desde nuestros hogares para facilitar una tarea que implica un importante esfuerzo físico.
Detrás de cada bolsa hay una persona
La recolección se realiza con frío, calor, lluvia o bajo el sol. Detrás del camión hay trabajadores que tienen familias, que se cansan y que todos los días están en contacto directo con aquello que los demás descartamos. Por eso, la manera en la que sacamos nuestros residuos también es una forma de respetarlos.
Colocar la basura dentro de bolsas resistentes y correctamente cerradas, evitar dejarlas sueltas en la vía pública y respetar los días y horarios de recolección son acciones sencillas que hacen una enorme diferencia.
Especial atención requieren los vidrios rotos, latas, elementos cortantes o punzantes. Nunca deberían colocarse sueltos dentro de una bolsa. Deben protegerse y señalizarse adecuadamente para evitar que quienes manipulan los residuos sufran cortes o lesiones.
Una ciudad limpia es responsabilidad de todos
Muchas veces se reclama por la limpieza de una calle o de un barrio, pero mantener limpia la ciudad no depende solamente de quienes recolectan los residuos.
Sacar la basura después de que pasó el camión, arrojar residuos en lugares no habilitados, dejar bolsas abiertas o depositarlas fuera de los sitios correspondientes termina generando suciedad que podría evitarse con un poco más de responsabilidad.
Los recolectores hacen su parte todos los días. Como vecinos, también tenemos que hacer la nuestra.
Y hay algo todavía más sencillo: reconocer a la persona que está trabajando. Un saludo, un “gracias”, tener paciencia cuando el camión está realizando su recorrido o acercar un vaso de agua durante una jornada de intenso calor son pequeños gestos de respeto que también importan.
En su día, el reconocimiento va para quienes recorren desde temprano cada calle las localidades de de Adolfo Alsina realizando un trabajo duro, necesario y muchas veces poco valorado.
Porque una ciudad más limpia también se construye con empatía: ellos recogen nuestros residuos; nosotros podemos ayudarlos a hacer su trabajo de manera más segura y digna.

















