Organizada por la Federación Bonaerense de Vóley en conjunto con la Asociación de Vóley del Sudoeste y con el apoyo de la Dirección de Deportes de la Municipalidad de Adolfo Alsina, el próximo sábado 17 de junio en el SUM de la Escuela Nº12 de Rivera se llevará a cabo una clínica de vóleibol que contará con la presencia del ex jugador de la Selección Argentina de vóley.
La jornada inicia a las 09.30 y está orientada a entrenadores, profesores y jugadores. La intención es mejorar cualidades técnica y táctica en «ataque», también ordenar hábitos para desarrollar el deporte de la mejor manera.
Darraidou fue integrante del seleccionado Argentino en dos Mundiales (2002 y 2014), tres Ligas Mundiales (2002, 2005 y 2017) y una Copa América (2005), entre distintas competencias internacionales.
A días de cumplir sus 40 años, el opuesto anunció su retiro como jugador en 2020, luego de una extensa y exitosa carrera que lo convirtió en un símbolo del vóley argentino por su jerarquía y continuidad.
Explotó en la Selección luego de una temporada para el olvido en la Liga Argentina con Koyote de Salta, en la que él fue goleador de la fase regular con el peor equipo en las estadísticas. En Argentina, en el 2002, su nombre trascendió en una Selección que estuvo cerca de la hazaña de jugar semifinales.

En el partido por el 5° puesto, destrozó los pronósticos ante una Italia dominante por entonces con un partido brillante ante una selección top mundial, en un tie break que Argentina perdió en el Luna Park pero que conquistó al público que se identificó con él y con el equipo. Desde entonces Italia (el gran Modena, «Kerakoll» por entonces, Isernia y Sora en A2), Grecia (Orestiadas, AEK), Turquía (Fenerbahce), Brasil (Ulbra), España (Almería), y el planeta vóley fueron su camino.
De Koyote a la Selección, de la Selección a la «NBA» Italia, a puro látigo bautizado por aquéllos años como «Garraidou». El Mundial terminó en octubre, y en diciembre Darraidou ya era de Modena junto a Giani (actual DT), Gardini, Cantagalli, el ruso Iakovlev, el brasileño Dante y Bovolenta, dirigido por Angelo Lorenzetti.
Luego del Mundia 2002 Darraidou fue opuesto de la Selección en la continuación de Marcos Milinkovic, que además jugó hasta 2008 activamente. Increíblemente no disputó los mundiales 20026 y 2010 y Julio Velasco lo llevó a Polonia 2014.
Dos años después de su primer mundial disputó los Juegos Olímpicos de Atenas 2004. En medio, el 2003 significó la implosión del vóley argentino pero él continuó su ciclo de selección. Fabián Armoa lo llevó a la cita olímpica en ese equipo que cayó en cuartos de final ante Italia, después de un año sin competencia y con una extraordinaria clasificación en el Preolímpico de Caracas, en enero de 2004.

Todos lo quisieron en la Liga Argentina. Jugó para Luz y Fuerza de Necochea, Koyote de Salta, Sarmiento de Chaco, Bella Vista (quien lo repatrió luego de su paso por el exterior), Ciudad, UNTREF y Bolívar. Su última temporada fue en Ciudad de Buenos Aires.
En los últimos años, en los que decidió sumar orgullosamente el apellido de su madre Martegani, su jerarquía, su rol decisivo y su intacta potencia lo mantuvieron como símbolo de continuidad, imagen de marcas y programas sociales deportivos en ámbitos públicos y privados, ejemplo en el ámbito de los jugadores y también activo participante fundado de JuAVA (Jugadores Argentinos del Voleibol Asociados) en busca de mejorar las condiciones profesionales del voleibol en el país.

















