
Luego de haber sido internado a mediados de abril, el estado de salud de Jair Bolsonaro se agravó en las últimas horas al elevarse su presión arterial. El pasado miércoles, según la prensa brasileña, el expresidente se habría enfurecido ante una notificación judicial en el proceso que enfrenta por tentativa golpista.
La información trascendió desde el hospital DF Star de Brasilia, en donde el político de 70 años presentó un «empeoramiento clínico» en relación a las pruebas «de laboratorio hepáticas«.
Bolsonaro permanece en la unidad de cuidados intensivos y se someterá a nuevos exámenes, según contaron en medios locales. Desde el hospital se indicó que «continúa en ayuno oral y con nutrición parenteral exclusiva», al tiempo que recibe «fisioterapia motora y de prevención de trombosis venosa».
El expresidente fue sometido el pasado 13 de abril a una operación en el intestino que se prolongó durante 12 horas.
Se trató de la sexta intervención en esa zona, desde que, el 6 de septiembre de 2018, en plena campaña para las elecciones presidenciales de ese año, fuera apuñalado en el abdomen.
De acuerdo a versiones de prensa, el miércoles el exmandatario se enfureció ante la inusual visita de una funcionaria judicial encargada de entregarle la notificación del Supremo Tribunal Federal (STF), que le dio un plazo de cinco días para presentar «su defensa previa«.
La fiscalía acusó a Bolsonaro de liderar un complot para aferrarse al poder luego de perder las elecciones de 2022 ante Luiz Inácio Lula da Silva. En el caso de que fuera declarado culpable, Bolsonaro podría recibir una condena de hasta 40 años de cárcel.
Un día antes, el dirigente derechista había aparecido durante casi una hora en una transmisión en vivo por YouTube junto a tres de sus hijos y al excampeón de Fórmula 1 brasileño Nelson Piquet.
















