
Lo que pintaba para otra noche de pura acción copera mutó a un escenario de terror en el encuentro que Independiente empataba 1-1 con Universidad de Chile por los octavos de final de la Copa Sudamericana. En el campo de juego, abrió la cuenta Lucas Assadi para la visita y emparejó Santiago Montiel para un Rojo al que le faltaba un gol para forzar penales. No obstante, otro partido se jugaba entre las hinchadas, que habían calentado la previa con el robo de una bandera local y escalaron en violencia cuando los chilenos, increíblemente ubicados en bandejas altas sin restricciones, arrojaron objetos hacia los hinchas argentinos.
El encuentro apenas pudo seguir unos instantes del complemento antes de que la situación se descontrolara: la voz del estadio les pedía a los trasandinos que se fueran, la seguridad nunca apareció y los simpatizantes anfitriones cambiaron de sector para dejar de estar a merced de los proyectiles.
A pesar de los actos de vandalismo la Policia no se hizo presente para controlar la situación y los incidentes continuaron con mayor violencia.
Una vez comenzados los incidentes, varios hinchas del “Rojo” se unieron en un canto pidiendo a la barra brava que acuda a la tribuna del equipo visitante, para defender a los socios del equipo de Avellaneda.
Ante la llegada de la hinchada los problemas se agravaron: empezaron las corridas, robos y agresiones multitudinarias, hacia los pocos chilenos que todavía no habían abandonado el estadio.
🏟️ Un hincha de la U de Chile se tiró de la Pavoni Alta hacia la calle en el momento que la barra de Independiente entró a la tribuna del elenco azul. https://t.co/wUPyExopj9 pic.twitter.com/79pQUZVoM4
— Noticias Argentinas (@NAagencia) August 21, 2025
Además, periodistas que presenciaron el conflicto desde el campo de juego afirmaron ver “gente que se tiró de la tribuna, y otra a la tomaron e hicieron caer”. (TyC / NA)
















