En medio del malestar de los productores rurales bonaerenses, el Gobierno Nacional se puso al día con la situación de emergencia agropecuaria. La provincia de Buenos Aires la había declarado, por decreto, a fines de mayo, pero sin el aval de Casa Rosada las medidas de alivio para los campos alcanzados se quedaban cortas. Hoy salió la homologación.
Efectivamente, con la Resolución 1305/25, el ministro de Economía, Luis Caputo, dio por declarado el estado de emergencia y/o desastre agropecuario entre el 1° de marzo y el 31 de agosto de este año. La medida rige para el mismo territorio que habían determinado las autoridades bonaerenses y alcanza a una docena de municipios: entre ellos varios de nuestra región como Puan, Guaminí, Coronel Suárez, General Lamadrid, Tornquist y 9 de Julio. Además los distritos de Bolívar, Carlos Casares, Tapalqué, 25 de Mayo, Saladillo y Roque Pérez.
Ahora, organismos nacionales como el ARCA deben poner en marcha una serie de beneficios para los campos abaracados en esta emergencia. Lo cierto es que la iniciativa pareciera quedarse corta considerando que en 9 de Julio ya están pidiendo extender la emergencia hasta marzo de 2026. “La situación hídrica sigue empeorando”, advertían a fines de julio desde la comuna.
En ese momento, se elevaron a Provincia unas 174 presentaciones de productores locales. De ese total, 49 llegaron al Ministerio de Desarrollo Agrario, 61 requirieron correcciones y otras 64 estaban pendientes.
El caso 9 de Julio
Justamente ayer, el ministro de Desarrollo Agrario bonaerense, Javier Rodríguez, estuvo en 9 de Julio analizando la situación local. La visita sirvió para reunirse con la intendenta, María José Gentile, y con los productores rurales afectados. Cabe recordar que solo en los últimos días llovieron 200 milímetros en el municipio del noroeste provincial.
En conferencia de prensa, la intendenta Gentile sostuvo que “más del 50% del territorio se encuentra anegado, con caminos rurales intransitables y accesos a localidades seriamente comprometidos”. Los productores, por su parte, hablaron de “catástrofe productiva” porque la mitad del suelo fértil, aproximadamente 200 mil hectáreas, quedó bajo agua.


















