La expresidenta Cristina Fernández de Kirchner se pronunció públicamente tras la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro, calificando el accionar de Estados Unidos como un “secuestro literal” y una grave violación del Derecho Internacional. A través de un extenso mensaje difundido en sus redes sociales, sostuvo que la administración de Donald Trump “volvió a cruzar un límite que muchos pensábamos que no volvería a ocurrir”.
En su análisis, Kirchner remarcó que, más allá de las posiciones a favor o en contra del gobierno venezolano, no puede avalarse el uso ilegal de la fuerza ni la detención de un jefe de Estado en su propio país, hechos que consideró absolutamente ilegítimos. Señaló que la operación vulnera principios fundamentales consagrados en la Carta de las Naciones Unidas (ONU) y en el Derecho Internacional, y advirtió que genera un escenario de alta inestabilidad política y regional.
La exmandataria vinculó el accionar estadounidense con la histórica política del “Gran Garrote” (Big Stick) y el corolario Roosevelt de la Doctrina Monroe, recordando que estas prácticas, especialmente en América Latina, derivaron en intervenciones militares, golpes de Estado y dictaduras sangrientas, con consecuencias de atraso económico y social para los países afectados y un profundo rechazo hacia Estados Unidos en la región.
Asimismo, Cristina Kirchner alertó que este tipo de acciones sientan un precedente peligroso, ya que podrían habilitar futuras violaciones de soberanía política, apropiaciones territoriales o de recursos naturales por parte de potencias con mayor poder económico y militar sobre países más débiles.
En uno de los pasajes más contundentes de su pronunciamiento, la expresidenta sostuvo que el objetivo real del operativo —denominado por el propio gobierno estadounidense como “Operación Resolución Absoluta”— no es la restauración democrática ni la lucha contra el narcotráfico, sino la apropiación de la mayor reserva de petróleo convencional del mundo, que se encuentra en territorio venezolano.
Finalmente, Kirchner reivindicó la tradición histórica de la Argentina en materia de política exterior, basada en la defensa de la soberanía, la no intervención, la prohibición del uso de la fuerza y la resolución pacífica de los conflictos, y afirmó que estos principios deben estar por encima de cualquier conveniencia económica o geopolítica.



















