
Luego de 25 años, Huracán ganó en el Nuevo Gasómetro y se quedó con una nueva edición del clásico. Gracias a un doblete de Jordy Caicedo, los de Parque Patricios se impusieron por 2-0 ante San Lorenzo, por la cuarta fecha del Torneo Clausura 2026. Orlando Gill fue expulsado en el local.
Con este resultado, el Ciclón queda decimocuarto con tres puntos obtenidos en la Zona A, mientras que los Quemeros escalan a la sexta plaza de la Zona B, con siete unidades registradas.
Así lo disfrutó y disfrutará Huracán. Que ganó el clásico. Que lo ganó bien. Que lo hizo fuera del Ducó después de un cuarto de siglo. Pero que, además, jugó mejor que su rival y también que su propia versión colectiva en este segundo semestre del 26.
Un desahogo total. El de Jordy Caicedo después de concretar un doblete haciendo un topo gigio ante la cabecera local del Bidegain. Un evitable gesto que generó una mini trifulca mientras ardía la tribuna contra el mal momento de un San Lorenzo muy golpeado. Que no se puede levantar de tanto sopapo y sarandeo institucional en el último lustro. Cuando no década…
Dos latigazos para la historia. Una patada/aguijón de pique al piso, en modo killer, para abrir el juego al aprovechar un rebote de un atajadón de Orlando Gill a un testazo de Bisanz. Un sacudón cruzado para sellar la victoria, tan esperada desde aquel 9 de diciembre de 2001. La única y última vez que Huracán le había ganado ahí a San Lorenzo. La del gol de Emanuel Villa que ya no será más el último héore en este lío de imponerse en clásicos fuera de casa.
Ganó Huracán. Y se cayó San Lorenzo. Que tuvo un arranque en el que buscó ser incisivo, buscar por el centro, lo que llevó a Gulli, a Auzmendi y a Cuello a chocar casi de manera constante contra Nervo y Carrizo, que desactivaron todo. Único plan del equipo de Pipo Gorosito, que no tuvo peso en el mediocampo. Y ahí lo empezó a perder.
Porque el territorio de Gil, Cedrés y Kalinger fue desde donde nació el fútbol. De allí partió el pase rupturista para el centro que el Melli Bisanz cabeceó antes del 1-0. Porque ahí robó el Globo para partir de contragolpe, generando espacios y moviendo la pelota ante un fondo incómodo a excepción del debutante Arboleda. No alcanzó con uno para resolver los líos de cinco. Y Jordy, por caso, cruzó un remate para certificarlo.
La consistencia le ganó al desconcierto: hubo fricción, las ganas estuvieron de uno y otro lado, pero no reacción de parte de un San Lorenzo que perdió tres de los cuatro partidos que jugó en el campeonato, que hizo un gol únicamente, que no logra establecer un rumbo.
Y Huracán ganó. Con un pleno de Diego Martínez al plantear amplio e inteligente el juego para cerrar las líneas aunque sin perder la ambición ofensiva. Para curar las dudas que había generado el empate ante Atlético Tucumán y la derrota ante Independiente Rivadavia. Para volver a dar algunas pistas de cuál es el plan, el que había aparecido ante Banfield y que se refrendó en un momento anímico ideal en el clásico. El histórico desahogo que se esperaba y que llegó.
(Olé / TyC)

















