
En medio de la creciente preocupación por la inflación en alimentos, el asesor económico Felipe Núñez, cercano al ministro Luis “Toto” Caputo, quedó envuelto en una fuerte controversia tras asegurar públicamente que el kilo de asado se consigue a $11.000, una cifra que fue rápidamente refutada por consumidores y por estadísticas oficiales del mercado.
La polémica se desató en redes sociales cuando Núñez, quien se presenta como Chief Financial Analyst del ministro, respondió a un usuario que denunciaba un fuerte aumento del precio de la carne. Con tono burlón, el funcionario escribió: “11 lucas sale el asado, 7,5 dólares… No se ve en ningún lado. No saben qué inventar estos kukardos”.

Tickets, precios reales y enojo en redes
Lejos de calmar el debate, la publicación generó una avalancha de respuestas. Usuarios comenzaron a compartir tickets y listas de precios actuales que contradicen la versión del asesor. Uno de los posteos más difundidos mostró una lista de un frigorífico con fecha 26 de enero de 2026, donde el asado completo figura a $14.400 y la plancha de asado a $13.900, valores muy por encima de los $11.000 mencionados.
Otros cortes reflejan incrementos aún mayores: el vacío alcanza los $16.750 y la entraña supera los $20.000. “Que avise dónde lo compra a $11.000 y vamos”, ironizaron numerosos usuarios en la red social X.
El dato que sepulta el relato
Más allá de la discusión virtual, las cifras oficiales del mercado terminaron de desmentir al funcionario. Un informe reciente del Instituto de Economía de la UADE (INECO) establece que el precio promedio actual del kilo de asado es de $15.340.
El relevamiento advierte además que este valor representa un 47% más que el promedio histórico registrado entre 1996 y 2025, que se ubicaba en torno a los $10.449 a valores constantes, lo que confirma un encarecimiento sostenido de la carne vacuna.

Cambios forzados en la mesa de los argentinos
La controversia se da en un contexto de pérdida del poder adquisitivo y modificación de hábitos de consumo. Según el mismo estudio, el consumo de carne vacuna cayó un 42% desde 1990, ubicándose actualmente en 30 kilos por habitante.
La brecha de precios explica parte del fenómeno: con lo que cuesta hoy un kilo de asado, se pueden comprar hasta cuatro kilos de pollo, una comparación que se volvió habitual en las decisiones de compra de los hogares argentinos.
Así, mientras desde el Gobierno se intenta relativizar el impacto de los aumentos, los precios reales y los datos oficiales exponen una creciente desconexión entre el discurso y la economía cotidiana de los consumidores.
















