
La Justicia Comercial decretó la quiebra de Alimentos Refrigerados Sociedad Anónima (ARSA), la empresa productora de yogures y postres bajo licencia de SanCor Cooperativas Unidas Ltda., luego del fracaso del concurso preventivo iniciado en 2024. La decisión marca el final de un deterioro que se extendió por más de dos años.
El cierre afecta de manera directa a alrededor de 400 trabajadores que se desempeñaban en sus principales plantas de Arenaza (partido bonaerense de Lincoln) y Monte Cristo (Córdoba). Muchas de las familias cuentan con décadas de antigüedad desde la etapa en que las instalaciones pertenecían a SanCor.
ARSA había sido creada en 2016, cuando adquirió la división de productos refrigerados de SanCor por unos 100 millones de dólares. En 2019 pasó a manos de inversores vinculados al Grupo Vicentin y al fondo BAF Capital, con el objetivo de modernizar la operación y sostener marcas tradicionales del mercado.
Sin embargo, la situación financiera se deterioró con deudas crecientes, atrasos salariales y suspensiones reiteradas. Hace dos años y medio la gestión fue transferida a la firma venezolana Maralac S.A., pero el escenario no logró revertirse y en abril de 2024 se solicitó la apertura del concurso preventivo.
Productos emblemáticos y efecto en la cadena
La compañía elaboraba productos históricos como Yogs, Primeros Sabores y clásicos postres y flanes, presentes durante décadas en el mercado argentino. La paralización no solo impacta en los empleados directos, sino también en proveedores, transportistas y economías locales vinculadas a la actividad láctea.
Desde la empresa atribuyeron la quiebra al contexto económico nacional, señalando la caída del consumo, la inflación, el aumento del costo de la leche cruda y los controles de precios. No obstante, referentes del sector mencionan problemas estructurales y de gestión que habrían profundizado la crisis.
La decisión judicial
La liquidación fue ordenada por el Juzgado Comercial N.º 29, a cargo del juez Federico Güerri, quien dispuso la inhibición general de bienes y el embargo de fondos de la compañía.
Por qué quebró la histórica fábrica
Entre los factores mencionados por la firma figuran:
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Caída del consumo interno
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Inflación y devaluaciones
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Encarecimiento de la leche cruda
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Subas salariales
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Programas de control de precios como Precios Justos
A esto se sumaron cortes de energía por falta de pago y la paralización de plantas durante 2024, lo que derivó en denuncias sindicales ante Atilra.
Sin embargo, voces del sector lácteo advierten sobre una gestión ineficiente e incluso presuntas irregularidades, además de problemas estructurales como sobreoferta de leche, restricciones a exportaciones y desequilibrios en la cadena de pagos.
El fracaso en la venta de la empresa, condicionado por causas judiciales vinculadas a Vicentin, terminó de sellar el destino de ARSA.
Impacto social
El golpe más severo recae sobre los trabajadores: al menos 400 empleados perdieron su fuente laboral, muchos con más de 30 años de antigüedad en la ex SanCor.
En localidades vinculadas a las plantas, como Sunchales y Lincoln, crece la preocupación por el impacto económico y la falta de respuestas de los directivos, en un nuevo capítulo de crisis dentro de la industria láctea argentina.

















