
La escalada bélica en Medio Oriente sumó este lunes nuevos frentes y actores, con bombardeos cruzados entre Estados Unidos, Israel e Irán que ya impactan en el Golfo, Líbano y hasta Europa. Por tercer día consecutivo, Washington y Tel Aviv atacaron territorio iraní, mientras Teherán respondió con drones y misiles contra bases y activos aliados de Estados Unidos en la región.
Cazas israelíes sobrevolaron Teherán y el Ejército estadounidense continuó sus operaciones aéreas. Según fuentes iraníes, los Guardianes de la Revolución atacaron 500 objetivos estadounidenses e israelíes. En paralelo, tres aeronaves norteamericanas fueron derribadas por defensas aéreas de Kuwait en lo que el Pentágono calificó como un “aparente incidente de fuego amigo”, con las tripulaciones rescatadas.
La ofensiva comenzó tras el ataque conjunto de Estados Unidos e Israel que mató al líder supremo iraní, el ayatollah Ali Khamenei. Desde entonces, la espiral de violencia no muestra señales de detenerse. El presidente Donald Trump declaró que las operaciones podrían prolongarse durante “cuatro o cinco semanas” y aseguró que continuarán hasta que “todos nuestros objetivos se hayan alcanzado”.

Un nuevo frente se abrió en Líbano, donde Hezbollah lanzó misiles y drones hacia Israel, lo que llevó a Tel Aviv a bombardear posiciones del grupo en el sur y en los suburbios de Beirut. Según la agencia estatal libanesa, los ataques dejaron al menos 31 muertos y 149 heridos. Israel declaró al líder de Hezbollah, Naim Qassem, como “objetivo de eliminación”, aunque descartó por el momento una invasión terrestre.
En Israel, las sirenas antiaéreas volvieron a sonar tras nuevos lanzamientos desde Irán. Las defensas lograron interceptar la mayoría de los proyectiles, aunque un impacto directo en Beit Shemesh dejó al menos nueve muertos. Del lado iraní, la Media Luna Roja reportó más de 550 fallecidos desde el inicio de la ofensiva.
La guerra también golpeó a aliados de Washington en el Golfo. Bahréin interceptó decenas de misiles y drones, mientras se registraron explosiones en Kuwait, Dubái, Doha y otras ciudades. Arabia Saudita cerró temporalmente su mayor refinería tras un incendio provocado por drones. En Chipre, un dron impactó en la base aérea británica de Akrotiri, sin víctimas.
La inestabilidad ya afecta a la economía global. La interrupción parcial del tránsito por el Estrecho de Ormuz, por donde circula cerca de una quinta parte del comercio mundial de crudo, impulsó subas de dos dígitos en el precio del petróleo. Las bolsas cayeron y el dólar se fortaleció. Además, cientos de embarcaciones anclaron en aguas cercanas y varios aeropuertos de la región permanecen cerrados.
En el plano político, dentro de Irán un consejo interino asumió temporalmente las funciones del líder supremo. Mientras Trump instó a los iraníes a sublevarse, figuras del régimen rechazaron cualquier negociación. “Ahora estamos en una situación decisiva que puede superarse con éxito con la ayuda del pueblo”, afirmó el ayatollah Alireza Arafi, quien prometió que Irán “probará el dulce néctar de la victoria”.
Con cuatro soldados estadounidenses muertos confirmados y decenas de víctimas en la región, menciona La Nación, la posibilidad de una guerra regional a gran escala ya no es una hipótesis lejana, sino un escenario que comienza a tomar forma.

















