No fue un triunfo más. Era Inglaterra. Y después del 2-1 que metió a la Selección en la semifinal, el desahogo fue total. Hubo abrazos, lágrimas, banderas, canciones y una dedicatoria que bajó desde las tribunas y encontró rápido eco dentro de la cancha.
Apenas terminó el partido, Lionel Messi fue uno de los primeros en recorrer el campo para abrazarse con sus compañeros. Se fundió en un abrazo Nahuel Molina (parecía afectado por el gol de los ingleses en el que perdió la marca), Julián Álvarez, Giuliano Simeone (llorando)y también consoló a varios rivales ingleses, entre ellos Harry Kane. Del otro lado, Anthony Gordon no pudo contener las lágrimas mientras algunos futbolistas ingleses descargaban su bronca.
"LAS MALVINAS SON ARGENTINAS":
Por la bandera durante los festejos de los jugadores argentinos tras la victoria ante Inglaterrapic.twitter.com/APSNDkaR2T— ¿Por qué es tendencia? (@porquetendencia) July 15, 2026
La fiesta, claro, fue celeste y blanca. Los jugadores se agruparon frente a la tribuna argentina, justo detrás del arco donde habían llegado los dos goles, y desde allí comenzaron el tradicional ida y vuelta con los hinchas. Messi, al frente del grupo, condujo los cánticos mientras todo el plantel saltaba y celebraba la clasificación.
Entonces llegó una imagen con una carga simbólica especial. Apareció una bandera que sostenían los jugadores mientras saltaban uy cantaban, la tenía Licha Martínez. Y después, Giovani Lo Celso, en cuero la desplegó en el piso. Decía: «Las Malvinas son argentinas», un trapo grande, blanco con letras negras. El volante la dejó extendida cerca del punto del penal.
Era una bandera que se había visto en una de las tribunas, con hinchas que evidentemente pudieron meterla a la cancha pese a que la FIFA había anunciado que estaban prohibidos los mensajes que no tuvieran que ver con el fútbol. Sin embargo, entró, y no solo esa, porque enseguida, en otra tribuna, apareció otra bandera, pero celeste y blanca con el mismo mensaje y las islas dibujadas, que acompañó el festejo de la gente.
Y hubo un canto que retumbó en todo el estadio. Desde la popular bajó el clásico «un minuto de silencio, a los ingleses que están muertos», y los futbolistas se sumaron al coro en medio de la celebración. El desahogo fue completo: Argentina eliminó a Inglaterra, avanzó a la final y terminó la noche festejando con su gente, con Malvinas presentes en la cancha y una celebración que tuvo todos los condimentos de un partido con historia.



















