Con un profundo mensaje en favor de la memoria, la justicia y la convivencia, la Kehilá, Asociación Israelita de Rivera, llevó adelante este jueves el acto conmemorativo por el 32.º aniversario del atentado contra la AMIA, perpetrado el 18 de julio de 1994, considerado el mayor ataque terrorista sufrido en la historia argentina, que provocó 85 víctimas fatales y cientos de heridos.
Bajo el lema «Hoy no podemos perder la memoria», la ceremonia reunió a integrantes de la comunidad, autoridades y vecinos, quienes renovaron el compromiso de mantener vivo el recuerdo de las víctimas y de continuar reclamando verdad y justicia.
Durante el encuentro se recordó que las 85 personas asesinadas «no eran un número, eran hombres, mujeres, niños y familias que tenían derecho a la vida», remarcando que preservar su memoria constituye una forma de impedir que el paso del tiempo diluya la magnitud de lo ocurrido.
Uno de los momentos de mayor recogimiento fue el rezo del Malé Rajamim (o Kel Malé Rajamim, que significa «Dios lleno de misericordia»), la tradicional plegaria judía por el descanso eterno de las almas de quienes perdieron la vida en el atentado. Posteriormente, los presentes participaron del Kadish, oración dedicada a la memoria de los fallecidos.
En el marco de la conmemoración también se descubrió una obra enviada por la AMIA, una instalación artística que invita a reflexionar sobre la memoria colectiva mediante fechas marcadas por la violencia, destacando que el dolor provocado por el terrorismo trasciende fronteras y forma parte de una historia que no debe ser olvidada.
Durante su mensaje, el presidente de la institución, Claudio Kosak, sostuvo que recordar constituye una responsabilidad permanente y advirtió que el paso del tiempo puede desdibujar los hechos si la sociedad deja de transmitirlos a las nuevas generaciones.
Asimismo, afirmó que olvidar a las víctimas sería hacerlas morir una segunda vez, expresó su preocupación por el resurgimiento del antisemitismo en distintos lugares del mundo y convocó a defender la identidad, la convivencia pacífica y el derecho de todos los pueblos a vivir en libertad y seguridad.
El acto concluyó con un renovado pedido de justicia para las víctimas del atentado y con un mensaje de esperanza, reafirmando el compromiso de la comunidad de Rivera de mantener viva la memoria para que una tragedia como la ocurrida el 18 de julio de 1994 nunca más vuelva a repetirse.
(Imagenes e info gentileza Comunidad Digital)
























