La industria argentina sufrió un nuevo golpe con la confirmación del cierre definitivo de la planta del Grupo GEPSA en la provincia de Buenos Aires, una empresa histórica en la producción de alimentos balanceados para mascotas y animales de producción.
La fábrica, ubicada en Ruta 34, kilómetro 2, en el acceso a Pilar, era una referencia del sector y durante décadas abasteció tanto al mercado interno como a países de la región, con exportaciones a naciones vecinas.
Una marca líder en el mercado nacional
GEPSA fue reconocida por su amplia gama de productos, que incluía desde líneas económicas hasta alimentos premium para mascotas, comercializados bajo la marca GEPSA PET FOODS. Además, producía alimentos para ganadería, avicultura y porcinos a través de GEPSA FEEDS, con otras plantas en provincias como Córdoba.
Durante años, la firma ocupó un lugar destacado en el mercado argentino de alimentos balanceados, consolidándose como una de las empresas líderes del rubro.
Crisis prolongada y cierre oficializado
El cierre de la planta fue oficializado mediante un acta firmada el 29 de diciembre de 2025 en el Ministerio de Trabajo. Según informó la empresa, la decisión responde a una caída del 30% en las ventas, problemas económicos acumulados y la imposibilidad de encontrar compradores interesados en continuar con la actividad en la planta de Pilar.
El conflicto no fue repentino. Desde octubre de 2025, GEPSA atravesaba una profunda crisis que incluyó suspensiones parciales, acuerdos salariales que redujeron los ingresos al 70% de manera no remunerativa, y demoras e incumplimientos en el pago de sueldos, vacaciones y aguinaldos, estos últimos abonados en cuotas y fuera de término.
Impacto social y reclamo de los trabajadores
La decisión deja sin empleo a cerca de 80 trabajadores, generando una fuerte preocupación tanto en la comunidad de Pilar como en el gremio de Molineros, que rechazó categóricamente el cierre y se reservó la posibilidad de avanzar con acciones legales y gremiales.
Hasta el momento, los empleados no recibieron telegramas de despido formales y mantienen una expectativa —aunque cada vez más lejana— de una posible reapertura en febrero o de alguna alternativa que permita preservar los puestos de trabajo.
Protesta pacífica y exigencias
El 5 de enero de 2026, trabajadores con mayor antigüedad realizaron una manifestación pacífica frente a la planta, sin cortes de ruta ni impedimentos al ingreso, para visibilizar el conflicto.
Entre los principales reclamos se destacan:
- Garantías de pago completo de las indemnizaciones
- Cobro de haberes adeudados
- Continuidad de la actividad productiva
El cierre de GEPSA se suma a una serie de conflictos industriales que reflejan el difícil escenario que atraviesa el sector productivo, con consecuencias directas sobre el empleo y las economías locales.
(TodoProvincial)

















