En el marco del Domingo de Resurrección, el Papa León XIV presidió la Santa Misa en la Plaza de San Pedro, donde reunió a más de 50 mil fieles y peregrinos para celebrar la Pascua, en una jornada cargada de simbolismo y fe.
Durante su homilía, el Santo Padre destacó que “la Pascua es la nueva creación obrada por el Señor Resucitado, es un nuevo comienzo, es la vida finalmente hecha eterna por la victoria de Dios sobre el antiguo adversario”, subrayando el sentido profundo de la resurrección como eje de la vida cristiana.

En ese marco, proclamó con fuerza el anuncio pascual: “¡Cristo ha resucitado de entre los muertos y, con Él, también nosotros resucitamos a una vida nueva!”, e invitó a los presentes a renovar la esperanza incluso en medio de las dificultades.
El Pontífice reflexionó sobre cómo el misterio de la resurrección atraviesa la vida cotidiana, incluso en los momentos más oscuros, cuando las personas enfrentan soledad, tristeza, cansancio o desilusión, situaciones en las que “parece que hemos caído en un túnel sin salida”.
Asimismo, advirtió que el “poder de la muerte” también se manifiesta en la realidad social, al señalar la presencia de injusticias, violencia, egoísmos y desigualdades, que afectan especialmente a los más vulnerables.
Frente a este escenario, el Papa llamó a “levantar la mirada y ensanchar el corazón”, destacando que la Pascua sigue sembrando esperanza en la historia y recordando que la muerte no tiene la última palabra.
En su mensaje, retomó además un pasaje de la exhortación apostólica Evangelii gaudium del Papa Francisco, al señalar que la resurrección de Cristo no es un hecho del pasado, sino una fuerza viva que sigue transformando el mundo, incluso en medio de la adversidad.
Finalmente, el Santo Padre exhortó a los fieles a ser portadores de ese mensaje de esperanza, llevando la alegría de la resurrección a todos los ámbitos de la vida:
“Corramos, pues, como María Magdalena, anunciémoslo a todos; llevemos con nuestra vida la alegría de la resurrección, para que allí donde aún se cierne el espectro de la muerte, pueda resplandecer la luz de la vida”, concluyó.


















