El fuerte incremento en el precio del gasoil durante el mes de marzo generó un punto de quiebre en el sector del transporte de cargas, que en los últimos días comenzó a protagonizar protestas en distintas rutas del país en reclamo de una actualización de tarifas.
En plena cosecha, la situación adquiere mayor relevancia: muchos transportistas decidieron no prestar servicios, mientras que otros optaron por visibilizar la problemática en puntos estratégicos, lo que ya genera preocupación en la logística del sector agropecuario.
En el distrito de Adolfo Alsina, la protesta se desarrolla por estas horas sobre la Ruta 60, en el acceso «Héroes de Malvinas», de la localidad de Carhué, también conocido como “Fumagro”, donde transportistas autoconvocados permanecen a la vera del camino. Desde allí, advierten que detienen a camiones que trasladan cereal y les solicitan que regresen a destino, como parte de la medida de fuerza.
El reclamo no es aislado. Se replica en distintas rutas de la provincia de Buenos Aires y también en zonas clave del país como Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos y La Pampa, lo que evidencia el alcance nacional del conflicto.
Uno de los principales puntos de discusión es la eliminación de la Mesa Tarifaria nacional, un espacio que hasta el año pasado funcionaba como ámbito de referencia para establecer tarifas orientativas —no obligatorias— para el transporte de granos. Los transportistas reclaman su restitución para poder negociar de manera conjunta, en lugar de depender exclusivamente de acuerdos individuales con los dadores de carga.
Si bien el reclamo actual está directamente vinculado al aumento del gasoil, el sector ya venía advirtiendo sobre el deterioro de su estructura de costos. En ese sentido, la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEEAC) había señalado a fines de marzo que “el desproporcionado aumento del combustible pone en riesgo la cadena de abastecimiento”.
La entidad precisó que el precio del gasoil registró subas de entre el 20% y el 25%, lo que derivó en un incremento del 10% en el índice de costos del transporte, el más alto de los últimos dos años.
En esa línea, el presidente de FADEEAC, Cristian Sanz, advirtió que “la continua escalada en el precio de los combustibles amenaza con interrumpir la cadena de suministro en todo el país”, y remarcó que el valor del gasoil alcanzó actualmente los US$ 1,60 por litro, ubicándose entre los más altos de la última década y de la región.
El problema, sin embargo, no se limita al aumento de costos. El principal conflicto radica en la imposibilidad de trasladar esas subas a las tarifas, muchas de las cuales se encuentran previamente acordadas. Según el sector, el desfasaje supera el 20% en numerosos contratos vigentes, lo que implica operar a pérdida.
“Si esta dinámica persiste, el riesgo no es únicamente inflacionario, sino operativo”, advirtió Sanz, quien alertó además sobre posibles incumplimientos en los servicios y tensiones en el abastecimiento, dado que el sistema no está preparado para absorber incrementos de esta magnitud en tan corto plazo.
(Diario de Rivera)




















