La industria de la indumentaria atraviesa un escenario cada vez más complejo. Según un relevamiento de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), las ventas de ropa registraron una caída del 7% durante el segundo bimestre del año en comparación con el mismo período de 2025, reflejando la persistente debilidad que afecta a la actividad textil y de confección.
El informe técnico correspondiente a marzo y abril mostró que el sector acumula 26 períodos con saldo negativo en los últimos 28 relevamientos, una señal de las dificultades que continúan enfrentando fabricantes y comerciantes del rubro.
La falta de consumo, el principal problema
La principal preocupación de las empresas sigue siendo la caída de la demanda interna.
De acuerdo con la encuesta sectorial, el 81% de las firmas consultadas identificó a la falta de consumo como el principal obstáculo para el desarrollo de su actividad, superando ampliamente otros problemas habituales como las dificultades de financiamiento o el incremento de los costos operativos.
La retracción del mercado interno también afectó la capacidad de las empresas para trasladar los aumentos de costos a los precios finales.
Márgenes más ajustados y acumulación de stock
El informe señala que nueve de cada diez empresas no pudieron trasladar ni siquiera la mitad de los incrementos salariales a los precios de venta, una situación que impactó directamente sobre la rentabilidad del sector.
La combinación entre menores ventas y dificultades para ajustar precios provocó un crecimiento significativo de los niveles de mercadería acumulada.
Según la CIAI, el 52% de las empresas declaró tener un stock excesivo, más del doble del nivel registrado durante el mismo período del año anterior, cuando ese problema afectaba al 24% de las firmas.
La acumulación de productos sin vender se convirtió así en una de las principales consecuencias de la caída del consumo, generando mayores costos de almacenamiento y presión financiera sobre las compañías.
Crecen los problemas en la cadena de pagos
Las dificultades comerciales también comenzaron a reflejarse en el cumplimiento de los pagos.
El relevamiento indicó que el 29% de las empresas experimenta retrasos frecuentes en los cobros, lo que representa un incremento de 15 puntos porcentuales respecto al bimestre anterior.
Al mismo tiempo, apenas una de cada cuatro compañías afirmó mantener una situación de cobro completamente normalizada.
Este escenario afecta la liquidez de las firmas y complica la planificación financiera en un contexto de actividad reducida.
Impacto sobre el empleo
La crisis también tuvo consecuencias sobre el mercado laboral del sector.
Frente a la caída de las ventas y el deterioro de la rentabilidad, numerosas empresas implementaron medidas de ajuste en sus plantillas de personal.
Entre las estrategias más utilizadas aparecen las renuncias no reemplazadas, que representaron el 30% de los casos relevados, mientras que los despidos directos alcanzaron el 20%.
Los datos reflejan que la industria textil continúa enfrentando un escenario de fuerte presión económica, marcado por la baja demanda, la acumulación de stock y las dificultades financieras, factores que comienzan a trasladarse de manera creciente al empleo y a la estructura productiva del sector.


















