Para Natalia, acompañar a su mamá durante una enfermedad oncológica dejó de ser solamente una cuestión familiar y médica.
Con el paso del tiempo, se convirtió también en una pelea administrativa y judicial para conseguir algo que considera elemental: que IOMA garantice la medicación y la atención que los médicos indican.
Según cuenta, su mamá es paciente oncológica desde hace 10 años aproximadamente.
Tiene un carcinoma de células renales metastásico y actualmente atraviesa un estadio avanzado de la enfermedad. Vive en Coronel Vidal y durante mucho tiempo recibió atención en la Clínica Colón de Mar del Plata, donde se trataba con sus oncólogos de confianza.
Pero la ruptura del convenio entre la clínica y IOMA cambió el escenario. Y, según el relato de Natalia, desde entonces comenzaron a acumularse los problemas: dificultades para conseguir internación, obstáculos para acceder a la medicación y una sucesión de trámites que, en más de una oportunidad, terminaron en los tribunales.
Cuando la clínica dejó de atender por IOMA
«Mi mamá es una paciente oncológica de muchos años. Iba todo bien hasta que rompe convenio la Clínica Colón con IOMA», cuenta Natalia.
A partir de ese momento, su mamá continuó con sus oncólogos, pero sin contar con una institución donde pudiera internarse ante una eventual complicación. La situación se volvió especialmente delicada porque la enfermedad avanzó y las necesidades médicas fueron aumentando.
El problema no era solamente encontrar una cama. Por la complejidad del cuadro, la familia necesitaba un establecimiento con determinadas condiciones de atención.
El punto crítico llegó en abril, cuando la mujer se descompensó y necesitó una internación con cuidados intensivos.
«En ese momento no había nada. Había solamente una disponibilidad en La Plata«, relata Natalia.
Para una familia de Coronel Vidal, trasladar a una paciente en esas condiciones implicaba una dificultad adicional. Mar del Plata era la alternativa más cercana y también el lugar donde históricamente había recibido atención.
«Vos tenés a tu vieja en ese estado y no tenés posibilidad de traslado a Mar del Plata, que es lo más cercano que tenemos a Coronel Vidal, y donde ella se atendió siempre«, recuerda.
Finalmente, decidieron mantenerla internada en el hospital de Vidal, aun cuando las condiciones no fueran las ideales para la complejidad de su cuadro.
«No tiene las herramientas, pero era mejor que la Clínica Avenida y tampoco podíamos trasladarla a La Plata», explica.
La otra batalla: conseguir la medicación
Mientras enfrentaba el problema de la internación, Natalia comenzó otra pelea: conseguir el tratamiento oncológico indicado para su mamá.
La medicación que necesita tiene un costo que ronda los $30 millones por provisión mensual, según explicó. Frente a las dificultades para obtener la cobertura, terminó recurriendo a la Defensoría del Pueblo y a una abogada que inició un amparo judicial.
Pero el amparo tampoco alcanzó. «Como tampoco le dan bola al amparo, hizo una medida cautelar«, cuenta Natalia.
La Justicia ordenó entonces garantizar la medicación. Sin embargo, según denuncia la hija, el cumplimiento siguió siendo irregular. El problema, sostiene, se repite mes a mes.
Un trámite que puede convertirse en una espera interminable
Natalia cuestiona especialmente el circuito administrativo utilizado para autorizar la medicación.
Según explica, primero se presenta ante IOMA la receta, la historia clínica y toda la documentación requerida. Luego comienza un proceso administrativo y posteriormente una compulsa de precios.
«Lo que ellos dicen es que no se presenta nadie, entonces queda desierta la contratación. La vuelven a presentar y eso demora a veces un mes, entonces la medicación nunca alcanza”, subraya.
La medida cautelar permitió acelerar parcialmente los tiempos, pero no eliminó la incertidumbre.
Ahora, además, Natalia asegura que se encuentra nuevamente ante el temor de que su mamá vuelva a quedarse sin tratamiento durante algunos días porque no le cargan en el sistema la necesidad inminente de requerir la medicación.
La Justicia volvió a intimar a IOMA
La situación llegó nuevamente a los tribunales. En una resolución dictada el 24 de julio, la Justicia analizó el cumplimiento de la medida cautelar que había sido dispuesta el 18 de junio.
El fallo señaló que IOMA no había acreditado debidamente el cumplimiento de aquella orden y advirtió que ese incumplimiento incidía directamente sobre la salud de la paciente, que se veía imposibilitada de recibir el tratamiento prescripto.
El juzgado consideró especialmente la urgencia vinculada con el derecho a la salud y contempló incluso la posibilidad de avanzar sobre fondos públicos si resultaba necesario para garantizar el tratamiento.
La resolución intimó nuevamente a IOMA a cumplir en un plazo de 48 horas y garantizar la cobertura integral de Belzutifan 120 mg diarios, por vía oral, hasta que los médicos tratantes determinen su continuidad o modificación.
El apercibimiento fue concreto: en caso de incumplimiento, podría trabarse embargo sobre fondos de la obra social por el monto necesario para adquirir la medicación.
El fallo también ordenó acompañar documentación y un presupuesto actualizado para determinar el costo del tratamiento.
«Es injusto, cruel y muy perverso»
Para Natalia, detrás de cada expediente, cada presentación y cada autorización hay una familia atravesando una situación límite.
«Es un momento complicado personalmente porque acompañar a mi mamá en este momento es muy complejo y doloroso», expresa.
Decidió hacer pública su historia después de atravesar uno de los momentos de mayor desesperación.
Su objetivo, dice, no es solamente conseguir la cobertura para su mamá. También busca visibilizar una problemática que, según sostiene, puede afectar especialmente a quienes no tienen los recursos o las herramientas para judicializar una prestación médica.
«Hay muchas personas que tal vez no tienen los recursos o herramientas y se quedan sin tratamiento. Es luchar todo el tiempo«, explica.
La angustia también tiene una dimensión política. Natalia cuestiona que una familia deba recurrir a contactos, exposición pública o personas cercanas al poder para obtener respuestas: «Una cosa que me indigna es tener que viralizar para llegar a los que tienen el poder y allegados según el palo político«.
Natalia asegura que nunca tuvo una postura política definida, pero la experiencia modificó su mirada: «Esto es nefasto e inhumano. Como hija siento que no doy más y que nadie debería pasar por esto«.
(NewsDigitales)



















