Con la salida de las tres primeras estrellas, la comunidad judía celebrará Rosh Hashaná, el comienzo del año 5787 del calendario hebreo, y como es habitual, es el momento ideal para disfutar de comidas típicas, lecturas y celebraciones específicas de este mes.
El significado de Rosh Hashaná va más allá de la celebración de un nuevo año. Marca el fin del mes hebreo de Elul y el inicio de Tishrei, un momento solemne dedicado a la reflexión personal y al arrepentimiento. Este periodo es importante en la tradición judía, debido a que las personas buscan ser inscriptas favorablemente en el Libro de la Vida, en preparación para el juicio divino.
En Rosh Hashaná se recitan oraciones que no se dicen durante el resto del año, con el propósito de pedir perdón por los pecados y buscar el favor divino.
Una de las tradiciones más distintivas de Rosh Hashaná es el toque del shofar, un cuerno de carnero que emite un sonido particular y que se asocia con el llamado al arrepentimiento. Durante los dos días de la festividad, se escucha el shofar en varias ocasiones, con diferentes tipos de sonidos que simbolizan distintos aspectos de la fe. Estos toques incluyen el “tekiah”, un sonido largo y único, y el “teruah”, una serie de toques breves y rápidos.
Además del toque del shofar, el año nuevo se celebra tomando alimentos como manzanas, miel y granadas, para endulzar el año entrante; y con el encendido de velas. Las ceremonias y costumbres varían según las distintas tradiciones culturales del judaísmo, que comprende diversas expresiones.
Rosh Hashaná integra, con Iom Kipur, los Iamim Noraím, “días terribles” por la seriedad y rigor del Juicio Divino, y las jornadas que transcurren entre el inicio de uno y la finalización del otro son los Aséret Ieméi Teshuvá (Diez días de arrepentimiento).


















