Brasil tendrá este domingo la única encuesta indiscutible, cuando cerca de 160 millones de electores decidan su voto en la primera vuelta de unas cruciales elecciones que determinarán el destino no solo de la segunda economía del hemisferio, sino del continente. Recién entonces, con este primer resultado que se estima dará paso a un balotaje el próximo 25, se podrá evaluar la oportunidad del presidente Lula da Silva para conseguir la reelección. También si su retador, el conservador Flávio Bolsonaro, se consolida como el relevo del legendario líder del PT si lo derrota en los comicios. Los datos preliminares confirman un resultado imprevisible.
Un sondeo de último momento de este sábado de la consultora DataFolha anticipa que el presidente ganaría la primera vuelta por el 45% de los votos, contra 42% de su rival. Los números son más ajustados que la encuesta de esta firma del jueves pasado que le daba cinco puntos de diferencia al mandatario. Ahora son tres. En cuanto al balotaje Lula aparece con 47% y Bolsonaro, 46%. Respecto al jueves, el líder del PT pierde un punto y el senador opositor gana otro.
Otra encuesta de PoderData, también de este sábado, señala una diferencia más escasa de dos puntos para Lula este domingo: 45%, contra 43%. El balotaje los muestra con 45% cada uno.
Los dos candidatos cerraron este sábado en San Pablo sus campañas con actos multitudinarios sin poder romper esa paridad que se ha mantenido por semanas con distintas variantes. Lula encabezó un acto en la Avenida Paulista de la capital del estado en el que se diferenció afirmando que “por un lado está la democracia y por el otro la barbarie”.
Su rival, al estilo de su padre, el ex presidente Jair Bolsonaro, realizó una caravana de motocicletas en Santa Bárbara d’Oeste, en el interior de ese estado, el mayor colegio electoral del país.
Además de Lula, aspirante del Partido de los Trabajadores (PT), y Bolsonaro, del Partido Liberal (PL), también competirán otros once candidatos, aunque con nulas posibilidades de acceder a la presidencia, habida cuenta que entre los dos principales contendientes acumulan el 80 por ciento de las preferencias.


















