
Por la cuarta jornada del Torneo Apertura, Racing venció 2 a 0 a Boca en el Cilindro de Avellaneda con goles de Luciano Vietto y Adrián Martínez. De esta manera, el conjunto dirigido por Gustavo Costas escaló a la segunda posición de la Zona A. El Xeneize, que terminó con uno menos por la expulsión de Kevin Zenón, suma tan solo cinco puntos y está fuera de la zona de clasificación.
El reloj en el Cilindro indicaba ya los 15 minutos de la primera etapa cuando el central Marco Di Cesare logró controlar la pelota entre Ayrton Costa, Rodrigo Battaglia y Tomás Belmonte. El envío largo para evitar la presión en su área cayó en Gastón Martirena, quien intentó iniciar la contra pero se topó con un Marcelo Saracchi que sacó la pelota al lateral. Y allí se abrió una controversia…
El balón pasó por al lado del entrenador Fernando Gago, a la altura del banco de suplentes del Xeneize. El juvenil alcanzapelotas que estaba ubicado en ese costado apuró el paso, corrió casi hasta la línea lateral y le dio rápido la pelota a Martirena, quien terminó ejecutando el saque de banda casi en la mitad de cancha. Tras esa reanudación, la acción terminó con el tanto de Luciano Vietto.
La Regla 15 de la International Football Association Board (IFAB) que explica el procedimiento para realizar un lateral es clara: “Lanzar el balón con ambas manos desde atrás y por encima de la cabeza desde el lugar en que el balón haya salido del terreno de juego”. Precisamente esta última parte de la frase es la que marca el error del árbitro Yael Falcón Pérez y el juez de línea de esa banda, Juan Pablo Belatti. En este caso, el VAR (a cargo de Germán Delfino) no está autorizado a intervenir.
Al fin de cuentas, el uruguayo Martirena inició la jugada desde el lateral, Santiago Solari aprovechó para escapar de la marca de Carlos Palacios y sacó una gambeta con caño para quedar mano a mano con Gabriel Arias. Antes de sufrir el roce de Saracchi, cedió al medio para que Vietto señale el 1-0.
La supremacía general de la Academia se explica por ahí, en un equipo mejor plantado, más hecho, todo lo que, al menos por ahora, no tiene el Boca de Gago. Hubo mucha diferencia de estructura, con un Racing muy superior en el el medio, donde Almendra y Nardoni se impusieron claramente sobre Alarcón y Belmonte, y con Martirena y Rojas con más oficio para hacer la banda, ante un Velasco que no siente la raya y un Palacios que se cerraba todo el tiempo para buscar la pelota. Entonces, Boca quedó partido, algo que le viene pasando seguido, lo que habla de un problema estructural del equipo. Y cuando Racing decidió apretar, la diferencia fue notable, sobre todo porque Boca no podía hacer pie en el medio para marcar, mucho menos para jugar.
Demasiado solo Palacios, preocupante Velasco al no poder encontrar su lugar en la cancha, obligaron a Gago a meter mano en el equipo: sacó al ex Independiente para un Zeballos que se lleva mejor con la raya. Entre eso y un Racing al que le faltó una segunda oleada de dominio y decisión (una conducta que también viene de lejos en el ciclo Costas), el partido fue cambiando de manos, al punto que Boca pudo empatarlo con una volea de Cavani y un zurdazo inesperado de Barinaga que se fue por centímetros.
Ya sin la presión inicial, la Acadé se tiró atrás para contraatacar. Y Boca se sintió más cómodo para jugar e intentar llegar al empate. Antes, Racing perdió el segundo en un pase de Solari al vacío, para la llegada de Barrios, que definió al cuerpo de Marchesín.
El segundo tiempo tuvo otro punto repleto de controversias, que incluso requirió la revisión de Falcón Pérez ante las pantallas del VAR. A 15 minutos del final, y con el duelo todavía 1-0, Frank Fabra salió a toda velocidad y abrió para Miguel Merentiel. El uruguayo buscó el colombiano y una intercepción de Santiago Quiros levantó la pelota.
Juan Nardoni fue a marcar a Fabra y perdió de vista la pelota. Mientras levantaba las manos para dar señales de que no estaba empujando al lateral Xeneize, el balón pegó en su brazo. El juez analizó la acción con distintas repeticiones, pero decidió no pitar el penal.
En medio de una obvia frustración de Boca, Racing mantuvo la cabeza fría y lo liquidó con una recuperación de Zaracho, una definición de Salas, el rebote en Marchesín y la aparición siempre oportuna de Maravilla, para un 2-0 que le quedó un poco holgado al desarrollo de un partido que fue cambiante, inestable y sinuoso.
Para Racing, un triunfo enorme, que le despeja los nubarrones que se trajo de La Plata. Para Boca, un golpe de realidad para un equipo que se parte fácil, que no encuentra las figuras que fue a comprar y que no tiene mucho tiempo para corregir sus fallas de origen.

















