Huracán le dio otro golpe a Vélez al imponerse por 2-0 en el estadio José Amalfitani de Liniers, en encuentro que le dio continuidad a la fecha 8 del torneo Apertura, la de los interzonales. Renunció Sebastián Domínguez.
Eric Ramírez y Matías Tissera marcaron los tantos de Huracán, que no ganaba en Liniers desde le Apertura 2007 y prolongó su buen momento después de superar en el clásico a San Lorenzo, mientras que Vélez terminó con nueve jugadores y no solo que no gana, tampoco por el momento logró meter un gol.
Después de un inicio sin emociones y con un desarrollo parejo, el Globo tomó la iniciativa y llegó al gol cuando se jugaban 21 minutos por intermedio de Ramírez, en una jugada muy fina que tuvo que ser revisada por el VAR por la posición en la que se encontraba el jugador después del centro desde la derecha.
El primer tiempo tuvo una curiosidad, debido a que Vélez terminó con cuatro jugadores lesionados, lo que se le sumó al mal momento futbolístico del equipo de Liniers.
Pellegrino se retiró en el inicio del partido, Mammana también tuvo que pedir el cambio por un problema en la rodilla y hasta el entretiempo para no agotar las ventanas tuvo que esperar Domínguez para reemplazar a Ordoñez y Machuca, quien había ingresado por el ex Estudiantes.
Lejos de reaccionar en el segundo tiempo, las complicaciones continuaron para Vélez debido que sufriría dos expulsiones que terminarían volcando el encuentro en favor de Huracán.
Primero, Aaron Quiros recibió de manera correcta una segunda amarilla y, luego, el local se quedaría con nueve jugadores por una violenta infracción de Patricio Pernicone, quien había ingresado por Mammana.
En el cierre y cuando Huracán parecido dormido y sin aprovechar la ventaja numérica, Tissera encaró a Marchiori (la figura de Vélez) y tocó la pelota a la red luego de esquivar al arquero. Historia sentenciada.
Huracán suma 15 puntos en la Zona A, se encuentra a tres de los líderes (Estudiantes, Tigre y Argentinos Juniors) y en la fecha 9 visitará a Racing; en tanto, Vélez apenas acumula dos unidades, está último en la Zona B y en la próxima recibirá a San Martín de San Juan.
Independiente Rivadavia y Lanús repartieron puntos en Mendoza
Independiente Rivadavia y Lanús igualaron 1-1 en el Estadio Juan Bautista Gargantini de Mendoza. Nicolás Retamar había puesto en ventaja al local pero Walter Bou, de penal, decretó la paridad.
El partido fue de menor a mayor. En los primeros 45 minutos no hubo emociones, con la Lepra replegado para contragolpear y Lanús con el dominio de la pelota pero sin generar situaciones de peligro. De todos modos, la más clara fue para los de Mauricio Pellegrino luego de que un remate de Ramiro Carrera se desviara y quedara en los pies de Bou, que de frente al arco definió débil y su remate fue tapado por Ezequiel Centurión.
El segundo tiempo empezó más movido: Lanús salió dormido y antes del minuto los de Alfredo Berti, quien no estuvo en el banco por expulsión, se puso en ventaja. El tanto llegó luego de que Sebastian Villa la pinchara al área y, en un intento fallido por despejar, el defensor Ronaldo Dejesús dejara la pelota viva y sin chances de reacción para Lautaro Morales, que vio como Retamar ingresaba por detrás de todo para definir con el arco a su merced.
Sin embargo, a los 23 minutos combinaron bien Juan Ramírez y Dylan Aquino, quien fue derribado dentro del área y eljuez Leandro Rey Hilfer sancionó penal. Esta vez Bou no desaprovechó la chance y marcó la igualdad definitiva.
El local acusó el golpe y Lanús tuvo algunas aproximaciones más para llevarse los tres puntos. La más clara fue en la última cuando Gonzalo Pérez metió un cabezazo desde la banda derecha que de milagro no terminó en gol.
Con este resultado, la Lepra llegó a cinco partidos sin ganar, con tres empates y dos derrotas: tiene 10 puntos en la zona A y está fuera de la zona de clasificación. En tanto, el Granate, que hace cuatro jornadas que no gana, quedó octavo con 9 unidades en la zona B, aunque lo podría pasar Atlético Tucumán si se queda con los tres puntos en esta jornada.
Con dos golazos bajo la lluvia, Argentinos venció a Instituto y subió a la cima de su grupo
El Bicho inició la fecha de duelos interzonales como líder de la Zona A. No obstante, las victorias de Estudiantes, Tigre y Boca lo relegaron al cuarto puesto. Por su parte, La Gloria, viajó al Estadio Diego Armando Maradona con el objetivo de recuperarse de las caídas consecutivas ante San Lorenzo e Independiente y regresar a puestos de clasificación para los octavos de final. Con grupos opuestos y objetivos distintos, el trámite del juego inició con ideas contrapuestas.
Pese a la lluvia, que complicó el trato de la pelota, los dirigidos por Nicolás Diez se hicieron dueños de la posesión y, a través del juego asociado, buscaron los caminos al arco adversario. En consecuencia, los de Pedro Troglio se replegaron en un eficaz y sincronizado esquema 4-4-2 e intentaron contraatacar por los laterales, con el juego directo como bandera.
La única situación de riesgo del primer tiempo fue para los anfitriones. Leandro Lozano elevó un centro desde la derecha, Molina la luchó en el área y generó un rebote que cayó en el botín zurdo de José Herrera, quien desvió su tiro por encima del travesaño.
En el segundo tiempo, el Tifón de Boyacá arreció como la lluvia. A los seis minutos, reclamó penal sobre el tucumano de 21 años Herrera, pero el juez, Luis Medina, no consideró infracción. Antes de los diez de acción, una genialidad del capitán, Alan Rodríguez, desató la euforia del público local: el uruguayo recibió la pelota en el vértice derecho del área, enganchó dos veces hacia el centro y disparó un zurdazo que viajó directo al ángulo custodiado -infructuosamente- por Manuel Roffo.
Aún con la ventaja, Argentinos no sació su ambición y fue por más, ante un Instituto errático. Primero, Roffo contuvo un picante remate de Herrera. Luego, el palo canceló el festejo de Lozano. Finalmente, los Bichitos Colorados ampliaron la ventaja: Tomás Molina aprovechó un descuido del zaguero Gonzalo Requena, quien dejó corto un pase hacia su arquero, desparramó a Roffo y selló la victoria.



















