
Después de más de seis meses de haberse frenado por presión vecinal, el Municipio de Macachín reanudó esta semana la extracción de árboles de eucaliptus ubicados en el acceso sur de la localidad, sobre la avenida Rivadavia. La medida había sido suspendida en noviembre de 2024 a raíz de una carta pública de vecinos y distintas gestiones realizadas ante las autoridades municipales y el Concejo Deliberante.
Los eucaliptus eliminados formaban parte de una franja arbolada histórica en uno de los ingresos principales de Macachín. En ese sector, se planea desarrollar un proyecto de urbanización y desagües pluviales, aunque hasta el momento no se conoce públicamente los estudios de impacto ambiental ni los planes de mitigación por la pérdida del arbolado.
En su momento, los vecinos invocaron el Derecho de Acceso a la Información Ambiental, pidiendo detalles técnicos del proyecto, incluyendo el plan de obra, los estudios de impacto, y las estrategias de remediación por los daños generados por la tala. Además, advirtieron que la intervención sobre los árboles significaba una amenaza a la biodiversidad local y al patrimonio paisajístico de la localidad.
“El arbolado representa un valor histórico para la comunidad y aporta a la sustentabilidad y biodiversidad urbana”, afirmaron en la carta presentada ante el Municipio.
La misma misiva fue luego elevada al Concejo Deliberante, donde solicitaron a los ediles que intervengan para exigir los informes técnicos obligatorios y que convoquen a las autoridades competentes. En ese contexto, los vecinos denunciaron un “ataque sistemático sin precedentes al arbolado urbano”, señalando que quienes deberían protegerlo están permitiendo –e incluso promoviendo– su destrucción.
Frente al reclamo, en noviembre del año pasado la extracción fue detenida temporalmente. Sin embargo, en los últimos días las máquinas retomaron los trabajos sin previo aviso, y los eucaliptus comenzaron a ser derribados definitivamente.
La reactivación de la medida reavivó la indignación vecinal, especialmente por la ausencia de comunicación oficial sobre el avance del proyecto y la falta de participación ciudadana en decisiones que, según denuncian, afectan directamente la calidad de vida, el ambiente y el paisaje urbano.
Según supo este medio, a la espera de una respuesta institucional, los vecinos evalúan nuevas acciones para exigir explicaciones públicas y que se tomen medidas de resarcimiento o compensación ambiental. (Diario de Rivera)

















