
Hilario Ascasubi será el primer escenario en la provincia de Buenos Aires donde se implementará una prueba piloto de control no letal del loro barranquero (Cyanoliseus patagonus). La iniciativa, que apunta a ahuyentar las bandadas de estas aves sin recurrir a su eliminación, fue autorizada por la Dirección Provincial de Fiscalización Agropecuaria, Alimentaria y de los Recursos Naturales, y será ejecutada por un equipo técnico de la Universidad Nacional del Sur (UNS).
El objetivo es mitigar los efectos negativos de la especie en áreas urbanas, donde su crecimiento poblacional ha provocado molestias vecinales, deterioro del arbolado y afectación de servicios públicos como electricidad e internet. Los trabajos comenzarán en plazas, parques y estructuras públicas de Ascasubi, con un seguimiento científico y comunitario.
Vecinos e instituciones locales llevan años reclamando soluciones, pero el problema se agravó desde mediados de 2023, cuando las bandadas comenzaron a causar daños más visibles y frecuentes. Entre los principales inconvenientes se cuentan ruidos molestos, excrementos en jardines y veredas, nidos en techos escolares y daños a árboles históricos, además de fallas constantes en el suministro eléctrico y de conectividad, atribuibles al picoteo de cables.
Según revelaron empresas proveedoras de servicios, los costos de reparación se han incrementado notablemente. Por eso, la intervención busca evitar un mayor deterioro del entorno urbano, sin comprometer la integridad de la especie.
El plan piloto se desarrollará en el marco de la Ley Provincial N.º 15.477 y el Decreto N.º 75/20, que regulan el manejo responsable de fauna silvestre. Las técnicas a aplicar incluyen dispositivos sonoros, visuales y otros mecanismos de disuasión para evitar el anidamiento.
La experiencia será documentada en un informe técnico que determinará si puede replicarse en otras zonas afectadas del partido de Villarino y del sudeste bonaerense, donde también se ha observado un crecimiento sostenido de la población de loros barranqueros, aunque no tan crítico como en Ascasubi.
Desde el municipio destacaron que se trata de una medida preventiva, sustentable y urgente, y confían en que el respaldo académico y legal permita lograr un equilibrio entre la biodiversidad y el bienestar urbano.

















