
El poder adquisitivo del salario mínimo, vital y móvil disminuyó 39% entre noviembre de 2023 y marzo de 2026, según el informe “Panorama del empleo asalariado formal y de las remuneraciones” del . Este período de retroceso estuvo acompañado por una reducción del empleo asalariado formal y un panorama de inflación elevada, afectando de manera directa a la población trabajadora.
Desde noviembre de 2023 hasta marzo de 2026, el salario mínimo perdió casi dos quintas partes de su poder adquisitivo. De acuerdo con el informe, el empleo asalariado formal perdió más de 300.000 puestos en ese mismo lapso, tanto en el sector público como en el privado. El recorte salarial y la destrucción de empleos tuvieron un impacto diferencial por sectores y regiones.

















