
La tensión en el sector industrial volvió a quedar expuesta luego de que Carlos Gutiérrez, secretario general de la CGT Zárate-Campana y dirigente de ASIMRA, denunciara que la economía argentina atraviesa un “industricidio”. El término, explicó, grafica la destrucción de la capacidad productiva y un modelo que empuja a miles de trabajadores a reemplazar sus empleos fabriles por actividades en aplicaciones como Uber o Rappi.
“Todos los días una empresa se achica, suspende, despide o directamente cierra. ¿Pero qué empresas abrieron en estos dos años? Ninguna”, afirmó en diálogo con Noticias Argentinas. Sus declaraciones se dieron en un contexto donde la industria metalúrgica volvió a mostrar señales de retroceso.
La industria cayó 4,6% en octubre y la capacidad instalada sigue en mínimos
Un informe de ADIMRA reveló que la actividad industrial cayó 4,6% interanual en octubre, borrando los avances logrados en 2024 y parte de 2025. Aunque hubo un leve repunte mensual del 0,3%, los números son alarmantes: el crecimiento acumulado en el año es de apenas 0,1%, y la producción se mantiene 17,7% por debajo de los niveles de mediados de 2023.
Además, la capacidad instalada del sector se ubicó en 44,3%, uno de los valores más bajos en décadas: más de la mitad de las máquinas están detenidas o en uso parcial.
Gutiérrez, psicólogo social y supervisor en la planta de Toyota donde se fabrica la Hilux, endureció sus críticas: “Le pueden poner el nombre que quieran, pero nosotros lo llamamos industricidio. Es la continuidad de Martínez de Hoz y Cavallo, una política que destruye la capacidad productiva y el capital social acumulado por generaciones de argentinos”.
Críticas internas: “Hay pibes que trabajan en una fábrica pero votan a Milei”
El dirigente también apuntó contra un sector del sindicalismo, especialmente hacia Luis García Ortiz, titular de ASIMRA desde hace cuarenta años, con quien mantiene un conflicto judicial por “elecciones limpias”.
“Los sindicatos siempre tuvimos la responsabilidad de crear conciencia nacional y de clase. El nuestro se desentendió y eso explica, en parte, que haya pibes que trabajan en una fábrica pero votan a Milei y celebran las importaciones”, sostuvo.
Para Gutiérrez, esta situación exige autocrítica: “Milei supo interpelarlos y nosotros no. No podemos seguir ignorando esa realidad ni enojarnos con ellos”.
Uberización del empleo: “El desempleo se barre bajo la alfombra”
El dirigente insistió en la necesidad de debatir con seriedad los cambios tecnológicos que ya impactan en el empleo: robotización, inteligencia artificial y nuevas formas de organización del trabajo.
En ese sentido, cuestionó la “ilusión” del cuentapropismo digital: “El desempleo se barre bajo la alfombra de Uber y Rappi, pero eso no es trabajo. Si metés en la cuenta el mantenimiento del auto o la moto, te estás comiendo tu propio capital”.
Y ejemplificó: “Si comprás un cero kilómetro y lo vendés con 300 o 400 mil kilómetros, ¿cuánto perdiste? Además, ¿quién le presta plata a un chofer precarizado para renovar su unidad?”.
“Si no damos la pelea, mejor irnos a casa”
Gutiérrez cerró con un mensaje político hacia el sector industrial y sindical: “Hay países como Brasil que están demostrando que existen alternativas. Si no estamos dispuestos a dar esa pelea, más vale irnos a casa a disfrutar de los nietos”.
















