
Gran parte del territorio nacional se encuentra bajo alerta por peligro de incendios forestales, con niveles que van de “muy alto” a “extremo”, según los últimos informes oficiales. La situación alcanza a toda la provincia de La Pampa, Río Negro, Neuquén, Chubut, Santa Cruz, Mendoza y el sur de la provincia de Buenos Aires.
En tanto, el sur de San Luis, el sur de Córdoba, el sur de San Juan y otras áreas de la provincia de Buenos Aires presentan un nivel de riesgo que oscila entre “moderado” y “alto”, lo que también demanda extremar las medidas de prevención.
La categoría de riesgo extremo representa el nivel más elevado dentro de la escala establecida por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN). En estos escenarios, las provincias suelen declarar la emergencia ígnea y avanzar con regímenes de sanciones severas para quienes provoquen focos de incendio, ya sea de manera intencional o por negligencia.
Los informes técnicos difundidos no resultan alentadores y subrayan la urgente necesidad de reforzar la prevención, ante un contexto climático desfavorable. Las altas temperaturas registradas en los últimos días, sumadas a las que se prevén para el corto plazo, junto con fuertes ráfagas de viento y una sequía persistente, generaron un marcado incremento del índice de peligrosidad.

De acuerdo a los especialistas, los índices de peligro de incendio permiten evaluar distintos factores clave, como la facilidad de ignición, la velocidad de propagación del fuego, la dificultad para su control y el impacto potencial, teniendo en cuenta variables como la vegetación, la topografía y las condiciones meteorológicas.
Una de las formas más habituales de comunicar este riesgo es a través de las Clases de Peligro, que vinculan cada tramo de la escala con un comportamiento esperado del fuego, facilitando la toma de decisiones preventivas por parte de autoridades y de la población en general.

















