
El ex dictador venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, comparecieron este lunes ante un tribunal federal de Nueva York luego de haber sido capturados por el Ejército de Estados Unidos durante un operativo realizado en la madrugada del sábado.
La causa quedó bajo la supervisión del juez Alvin K. Hellerstein, a quien el presidente Donald Trump calificó como “muy respetado”. El expediente judicial se centra en cargos por narcoterrorismo y conspiración para el tráfico internacional de drogas.
Durante la audiencia, Maduro se declaró “no culpable” de los cuatro cargos penales que le imputa la Justicia estadounidense, entre ellos narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína y posesión de armas de guerra, incluidas ametralladoras y dispositivos destructivos.
“Soy el presidente de Venezuela y me considero prisionero de guerra. Me capturaron en mi casa de Caracas”, afirmó el líder chavista ante el tribunal.
El juez leyó una versión resumida de la acusación antes de registrar formalmente su declaración de inocencia. Según el expediente, Maduro habría dirigido una red internacional de tráfico de cocaína con vínculos con organizaciones armadas y criminales como los cárteles mexicanos de Sinaloa y Los Zetas, la guerrilla colombiana de las FARC y la banda venezolana Tren de Aragua.
En paralelo al proceso judicial, el presidente Trump aseguró que Delcy Rodríguez “está cooperando” con Estados Unidos en el marco de la transición política en Venezuela. La funcionaria, por su parte, pidió una relación “equilibrada y respetuosa” con Washington e invitó a “trabajar juntos en una agenda de cooperación” tras la captura de Maduro.
Mientras tanto, funcionarios estadounidenses avanzan en gestiones para establecer un gobierno interino en Venezuela. El secretario de Estado, Marco Rubio, señaló que la prioridad de Washington es definir políticas y mantener la influencia de Estados Unidos en el país sudamericano en esta nueva etapa.
















