
Una situación de fuerte preocupación se registró este martes en una escuela secundaria de Rivera, donde apareció una inscripción en el baño de varones con un mensaje que hacía referencia a un posible tiroteo.
Desde el equipo directivo informaron a las familias que se trata de un hecho de carácter amenazante y denunciable, que fue puesto en conocimiento de las autoridades. En ese marco, se solicitó acompañamiento familiar para dialogar con los estudiantes y esclarecer el origen del mensaje, sin descartar que pueda tratarse de una broma o una conducta replicada desde redes sociales.
La actividad escolar continuó este miércoles con normalidad, aunque bajo medidas especiales de prevención. Entre ellas, se dispuso que los alumnos concurran acompañados por un adulto responsable al momento del ingreso, tanto en turno mañana como tarde.
Además, con presencia policial, se realizó por parte del personal del establecimiento un control de mochilas y pertenencias en el acceso al establecimiento, en el marco de los protocolos vigentes para este tipo de situaciones.
Estas acciones se inscriben en las políticas de prevención acordadas recientemente en una reunión interinstitucional en la Jefatura Comunal de Adolfo Alsina, donde participaron autoridades de Seguridad, Educación, Policía y Justicia.
De ese encuentro formaron parte la Dra. Noel Maza Anzorena, la Inspectora Jefa Distrital Belén Cabrera, las inspectoras Liliana Sewald y Rafaela Mayer, junto a autoridades policiales como Diego Echaide, Franco Schneider y Débora Vallinoto, además del secretario de Seguridad Facundo Olavarría.
Allí se avanzó en la unificación de criterios de intervención y se remarcó la importancia del trabajo coordinado para garantizar respuestas rápidas y eficaces ante escenarios de violencia extrema en el ámbito educativo.
En paralelo, desde el área educativa se impulsa el abordaje pedagógico del tema en las aulas, con el objetivo de generar conciencia y prevenir este tipo de conductas.
La principal hipótesis apunta a la existencia de un “reto viral” que circula entre adolescentes. Este desafío comienza con pintadas en baños de los establecimientos, pero implicaría una escalada donde hay casos con exhibición de armas (reales o simuladas) en redes sociales o whatsapp lo que deriva en una amenaza más grave.
Otra línea interpretativa sugiere que se trata de una dinámica similar a las antiguas amenazas de bomba: acciones destinadas a generar caos, suspender clases o alterar la rutina escolar.
En ambos casos, más allá de la intencionalidad, se trata de conductas delictivas con potenciales consecuencias penales.

Amenazas de tiroteos en escuelas de todo el país
La serie de amenazas de tiroteos y matanzas escolares en distintos establecimientos educativos de la Argentina que se registraron en las últimas horas, desató que se tomaran medidas de extrema urgencia, como la revisión de mochilas y un refuerzo de la seguridad.
Cabe destacar que el 30 de marzo último un alumno de 15 años asesinó a otro, de 13, dentro de su colegio en San Cristóbal, Santa Fe.
En las últimas horas se conocieron casos en la provincia de Buenos Aires y varias provincias del País. En la región ya hubo denuncias por casos en Carhué, Coronel Suárez y Bahía Blanca, entre otras ciudades.
Escuelas bajo amenazas de tiroteos: cuál es la pena para los menores y qué pasa con sus padres
Walter Martínez Soto, fiscal del Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil de Mar de Plata aseguró que los jóvenes que vayan a ser identificados como los autores de este tipo de amenazas, pueden ser “procesados por el delito de intimidación pública, que establece una pena de hasta seis años de prisión” y explicó que en relación a la responsabilidad que pesa sobre los padres, “desde el punto de vista del delito penal, no existe”, dijo.
El pago de daños y prejuicios
En ese análisis, el fiscal expuso que “no le puedo decir que los padres son responsables de tal acto penal, del daño, lesiones, algo que hagan los chicos pero lo cierto es que es una realidad que indirectamente lo terminan siendo. Porque si los chicos son condenados, no solo a cumplir una pena, sino al pago de daños y perjuicios, (los menores) no tienen los medios económicos para solventarlo, por la cual, de alguna manera, lo van a tener que pagar”, evaluó.
“A partir de los 16 años (estos delitos) es un acto mucho más grave, mucho más responsable y serio como que es votar. Entonces, también, en este punto, se tiene que ser responsable de los actos que hacen, a título de broma», aseveró

















