
No es evidente
En la adolescencia la depresión no siempre se manifiesta como tristeza evidente. Puede aparecer como irritabilidad constante, enojo, aislamiento, bajo rendimiento escolar, cambios en el sueño o la alimentación, quejas físicas frecuentes o abandono de actividades que antes disfrutaban. El dolor emocional está presente, aun cuando no se exprese con palabras.
Qué hacer
La presión académica, la autoexigencia, la comparación constante en redes sociales, el bullying, los conflictos familiares o las pérdidas afectivas pueden actuar como desencadenantes. Por eso, la detección temprana es fundamental. La escuela suele ser uno de los primeros espacios donde aparecen las señales, y el trabajo conjunto con la familia aumenta las posibilidades de intervenir a tiempo.
La consulta médica es otro pilar fundamental. El primer contacto suele ser con el pediatra o médico de atención primaria, quien evalúa los síntomas y, cuando es necesario, deriva a salud mental. Los tratamientos con mayor evidencia incluyen terapias psicológicas y, en algunos casos, medicación indicada por profesionales especializados. La recuperación no es inmediata, pero es posible con acompañamiento, continuidad y sostén.
Minimizar los síntomas o esperar a que “se pase solo” puede retrasar la ayuda necesaria. En el Día Mundial de Lucha contra la Depresión, el llamado es a escuchar sin prejuicios, a mirar la adolescencia con más empatía y a fortalecer el trabajo conjunto entre familias, escuelas y el sistema de salud. Porque con apoyo y acceso oportuno a la atención, la recuperación es posible, finaliza El Haj.
Fuente: Agencia DIB

















