
La tregua de precios que intentó sostener la petrolera estatal llegó a su fin antes de lo esperado, pese a haber anunciado el pasado 1 de abril que no habría incrementos durante 45 días. Desde martes 28 de abril, las estaciones de servicio YPF actualizaron sus pizarras aumentando los precios de sus combustibles y consolidando una tendencia alcista que no da respiro desde el inicio del conflicto en Medio Oriente.
La suba impacta de forma directa en los surtidores y vuelve a modificar el esquema de precios vigente.
A principios de mes, la compañía de bandera había activado un mecanismo de «buffer» para absorber parte de las pérdidas generadas por el crudo Brent a 100 dólares, buscando no trasladar de inmediato la escalada de las petroleras privadas como Shell y Axion, que ya habían aplicado subas de hasta el 24% respecto a febrero. Sin embargo, la presión de los costos y la necesidad de recomponer márgenes terminaron por perforar ese techo temporal.
Los nuevos valores
Con este último ajuste, el esquema de precios en los surtidores de YPF quedó conformado de la siguiente manera, según cada provincia: En la Provincia de Buenos Aires la Nafta Súper llegó a $2.062, Infinia: $2197 pesos; Diesel 500, $2219 pesos e Infinia Diesel $2339 pesos.
En la Provincia de La Pampa, la Nafta Súper pasó a $1.700; Infinia $1.972, el Diesel 500 a $2112 y la Infinia Diesel a $2.278
El nuevo incremento sorprendió a los consumidores que reaccionaron en las redes sociales ante esta medida inesperada convirtiendo el tema en tendencia.
Es importante poner la situación en contexto, para entender lo ocurrido. Todo comenzó cuando Horacio Marín, presidente de YPF, declaró el pasado miércoles 1 de abril que la petrolera estabilizaría los aumentos de la nafta por 45 días, motivo por el cual el surtidor no se vería afectado, directamente, por los cambios en el barril Brent.
Las principales petroleras que trabajan en la Argentina aceptaron sumarse a esta estrategia de YPF al día siguiente de conocerse esta noticia.

















