La décima audiencia del juicio por la muerte de Maradona terminó con un escándalo. Tras un testimonio de más de seis horas del médico Mario Schiter, el imputado Leopoldo Luque pidió ampliar su indagatoria ante los jueces y cometió un error que derivó en gritos, un pedido de asistencia médica y la jornada suspendida.
Todo ocurrió apenas el neurocirujano se sentó frente al tribunal para declarar por sexta vez. Su intención era refutar algunos dichos del experto que había testificado antes, quien había sido veedor de la autopsia, además de médico tratante del Diez en el año 2000.
Como suele hacer, Luque trajo una presentación audiovisual para apoyar su declaración. Pero lo primero que hizo, sin reparar en que Gianinna Maradona estaba presente en la sala, fue poner un video del análisis forense al cuerpo del ex DT.
La hija de Diego, a quien hasta ahora siempre se retiró del lugar cuando sabía que iban a mostrar fotos del cuerpo o le avisaban para que se tapara la cara, terminó viendo directamente las fuertes imágenes que siempre había evitado. No tuvo opción.
Su reacción, y la de todo su entorno, fue inmediata: empezaron a gritar “Leo, pará”, advirtiéndole a Luque que frenara la presentación. Terminaron desenchufando la computadora.
Un detalle: Gianinna estaba sentada justo frente a la pantalla. Probablemente, de todos los presentes en la audiencia, era la que tenía la vista más directa al video de la autopsia que no se llegó a reproducir.
Inmediatamente la hija del Diez se levantó de su silla junto a una amiga y se fue de la sala por una puerta trasera al grito de “hijo de puta”. Justo unos minutos antes se había ido su mamá, Claudia Villafañe, quien había estado todo el día al lado suyo.
“Perdón, perdón, de verdad no me di cuenta”, se disculpó Luque.
El abogado Fernando Burlando la siguió a Gianinna. En esos minutos, el neurocirujano intentó continuar con su declaración. De hecho, aún faltaba mucho para que terminara la audiencia, ya que estaba previsto que también volviera a hablar ante los jueces el psicólogo Carlos Díaz.
Pero cuando Burlando volvió, tomó la palabra y le dijo a los magistrados: “La víctima está en crisis y tiene todo el derecho a estar presente en este juicio. Por situaciones que son evidentes, voy a pedir un cuarto intermedio hasta que se reponga, y no creo que sea hoy”.
Y detalló: “La situación fue muy violenta. Gianinna nunca lo había visto. Si quieren pidan un médico”.
Ante el alboroto, los jueces decidieron suspender la audiencia hasta el próximo martes. En ese contexto, médico clínico imputado en la causa, Pedro Di Spagna, se ofreció rápidamente a atenderla. Cabe destacar que el acusado es actualmente médico del plantel profesional de Huracán, que asiste a todas las audiencias y tiene un trato respetuoso con los fiscales y las querellas.
La respuesta que recibió, sin embargo, fue de un querellante a los gritos, que se le río en la cara y le dijo “no, gracias”.


















