Para la prensa de Estados Unidos era uno de los temas del momento: ¿estuvo bien sacada la roja a Folarin Balogun contra Bosnia?, ¿se puede apelar o no?, ¿quién lo reemplazará contra Bélgica, Ricardo Pepi o Haji Wright? De un momento para otro todas esas preguntas desaparecieron, porque el delantero estadounidense se convirtió este domingo por la tarde en el primer futbolista “perdonado” por la FIFA durante un Mundial desde Garrincha en 1962.
La noticia generó la reacción inmediata de Donald Trump, presidente estadounidense, ganador del Premio de la Paz de la FIFA hace siete meses y de buena relación con Gianni Infantino: “Gracias a la FIFA por hacer lo que estaba bien y revertir una gran injusticia”, publicó en su cuenta de Truth Social, su propia red social. Minutos más tarde habló Christian Pulisic, figura del equipo, y contó que el plantel se enteró en el micro camino al entrenamiento en el predio de la Universidad de Washington. Contó que pensaron que era una fake news generada por Inteligencia Artificial: “Obviamente nos da un gran impulso”, dijo a New York Times.
El reclamo de Bélgica no tardó en llegar. Hubo comunicado oficial y promesa de seguir adelante: «Con el fin de salvaguardar los derechos legítimos de todos los equipos participantes y proteger los principios fundamentales de juego limpio en nuestro deporte, tanto en esta Copa Mundial de la FIFA como en futuras ediciones del torneo, la RBFA está investigando todas las opciones potenciales.” El diario De Standaard, uno de los más importantes de ese país, plantea que la Federación analiza incluso la posibilidad de recurrir al TAS.Rudi Garcia, técnico del equipo, dijo en conferencia de prensa que le parecía una broma del Día de los Inocentes.
Es que el perdón de la FIFA sorprendió a todos. Porque la selección estadounidense no tenía posibilidad de apelar y porque el Artículo 66.4 del Código Disciplinario plantea que:
“Una expulsión implica automáticamente la suspensión para el partido subsiguiente. Los órganos judiciales de la FIFA podrán imponer suspensiones adicionales por partidos y otras medidas disciplinarias”.
Al paraguayo Miguel Almirón, por ejemplo, le dieron una fecha por taparse la boca en el partido contra Turquía (la famosa “Ley Prestianni”) y esa sanción se mantuvo; al qatarí Assim Madibo, en cambio, le subieron la suspensión a cinco fechas por la falta al canadiense Ismaël Koné. ¿Cuál fue la diferencia entre las faltas de Balogun y Madibo? En principio parecen las dos involuntarias. Desafortunadas, pero involuntarias. La gran diferencia reside en que Koné, que recibió la falta de Madibo, sufrió una grave fractura en su pierna izquierda, mientras que el bosnio Tarik Muharemovic —la “víctima” de Balogun— pudo seguir jugando.
Periodistas estadounidenses como Clay Travis, que comenta para Fox (cadena cercana a Trump), aseguraron que el propio presidente se involucró en la defensa de Balogun junto al Secretario de Comercio Howard Lutnick, Andrew Giuliani -hijo del exalcalde de NY Rudy Giuliani y miembro de un comité de Casa Blanca- y Scott Goodwin -dueño de Diameter Capital-, quienes a través de un cuerpo de abogados «de elite» impugnaron el uso de una cámara lenta al momento de tomar la decisión. En redes sociales llovieron los memes: Balogun sacándole una tarjeta de Trump al árbitro Raphael Claus o un póster de Rescatando al Soldado Balogun.

El Mundial 2026 tuvo un aumento marcado de expulsiones. Entre la fase de grupos y los dieciseisavos de final (88 partidos) hubo doce tarjetas rojas, más que las que tuvieron sumadas Rusia 2018 y Qatar 2022 (torneos de 64 partidos), que entre los dos sumaron ocho, y una de ellas, la del neerlandés Denzel Dumfries, fue después de la tanda de penales contra Argentina, cuando su equipo ya había quedado eliminado.
En rigor, la FIFA no le quita la suspensión a Balogun, sino que la deja “en suspenso por un período de prueba de un año”. En los hechos es como si se la hubieran sacado. El delantero, pieza importante en el armado de Mauricio Pochettino, estará disponible para el partido de cuartos de final contra Bélgica, programado para este martes a las 21 (hora de Argentina) en Seattle.
El antecedente más cercano no es del Mundial sino de la previa, cuando la FIFA ejecutó una amnistía generalizada para que los futbolistas suspendidos en Eliminatorias no tuvieran que cumplir fechas en la fase de grupos. Entre los beneficiados estuvo Nicolás Otamendi y también Cristiano Ronaldo, que metió un codazo que le iba a costar tres fechas y finalmente cumplió solo una.
Para encontrar una situación similar durante una Copa del Mundo hay que retroceder 62 años, hasta Chile 1962. En las semifinales, el brasileño Garrincha —que ya había hecho dos goles— reaccionó a las patadas de los chilenos y el árbitro peruano Arturo Yamazaki le marcó el camino a los vestuarios (todavía no había tarjetas rojas). No había suspensión automática, pero todo hacía creer que no podría estar en la final contra Checoslovaquia. Finalmente jugó y Brasil ganó 3-1. Hay distintas versiones de lo que pasó en esos cuatro días que separaron el anteúltimo y el último partido del torneo. La más concreta: Jorge Alessandri, presidente del país anfitrión, intercedió ante la FIFA.
(TyC


















