
Representantes de distintas fiestas gastronómicas que se realizan en toda la región, incluidas las de Bahía Blanca, vienen trabajando desde hace años con la intención de generar estrategias conjuntas para dar a conocer lo que hacen tanto en nuestra zona como en otras cercanas.
Este tipo de eventos son más comunes de lo que uno piensa: haciendo un rápido racconto, se puede estimar que al menos hay una veintena de estas propuestas, repartidas durante todo el año, a lo largo y ancho del Sudoeste, y solamente vinculadas con la comida. Si a eso se le suma las que están vinculadas con otros aspectos –como lo productivo, musical, histórico y demás-, se puede interpretar que prácticamente hay una celebración de este tipo por semana –en promedio- en toda la zona.
Con las relacionadas al ámbito gastronómico la idea es simple, al menos en los papeles: crear una suerte de ente regional que agrupe a las distintas fiestas de este tipo que hay en todo el SOB, que son muchas, para generar propuestas y trabajar en conjunto, compartiendo conceptos y soluciones a problemas comunes.

A todo esto se le sumaría la creación de un catálogo que esté integrado por todas y cada una de estas celebraciones, con sus características, fechas, lugares de realización y demás, que en principio estaría publicado en forma virtual, aunque no se descarta su confección en soporte físico. En ambos casos, la editorial de la Universidad Nacional del Sur brindaría el soporte necesario.
También se viene analizando la posibilidad de realizar un encuentro multitudinario de estas fiestas en Bahía Blanca, abierto al público, en el que se ofrecerán los productos culinarios que se pueden encontrar en ellas. De cualquier modo, y aunque la idea tiene muchos adherentes, todavía se encuentra en pañales: los costos de logística podrían ser demasiado altos. Por ahora, no pasa de ser un proyecto con muchas posibilidades de llevarse a cabo.
En principio, de estos temas fueron los que se hablaron en la semana en la Universidad Nacional del Sur, durante el tercer encuentro de Fiestas Gastronómicas del Sudoeste Bonaerense, del que participaron delegaciones de 14 de los 18 eventos de este tipo con los que cuenta toda la zona. Estuvieron, entre otras, las fiestas de la Trufa y la Carbonada de Espartillar; Cordero al Disco, en Indio Rico; la Historia de la Carne, en General Cerri; Cerveza, Carneada y Strudel, de los Pueblos Alemanes suarenses y la del Cubanito, en Bahía Blanca.

El objetivo era (es) sencillo: analizar y difundir las actividades gastronómicas y festivas que ofrece la región, intercambiando experiencias y promoviendo un camino de vinculación para establecer una red abierta de cooperación, coordinación y difusión.
La reunión, en principio, fue una suerte de promoción de las distintas celebraciones, con degustaciones y presencia de representantes tanto de las fiestas como de las comunas donde se realizan. Pero la excusa no fue solo culinaria: también se habló de buscar soluciones conjuntas que atraviesan a todas las fiestas, como costos fijos o impuestos; de la posibilidad de contratar espectáculos artísticos a través de una gestión conjunta, o la gestión de subsidios ante la Provincia.
La necesidad de juntarse y organizarse no es nueva. Comenzó antes de la pandemia, pero el encierro puso paños fríos a todo lo que se venía haciendo. A pesar de esto, la semilla estaba plantada.
Se destierra la idea de que los destinos del Sudoeste deben competir entre sí. El nuevo paradigma es la complementación.
“Para ese entonces, las comisiones organizadoras de estas fiestas tenían mucha necesidad de interactuar con otros pares para saber cómo enfrentar y solucionar determinadas dificultades”, explica María Isabel Haag, del departamento de Geografía y Turismo de la UNS, una de las personas detrás de la idea.
Por ello surgió la posibilidad y necesidad de realizar este evento, a lo que se sumaría el catálogo y un calendario de fiestas para evitar superposiciones, como ya ha ocurrido en algunas ocasiones.
“La idea es definir una agenda común de actividades, con la cuestión gastronómica como esencial, en la que el evento gire alrededor de ella. Además, desde la universidad nos alentaron a impulsar un evento abierto a la comunidad con la presencia de todas estas fiestas, que se pueda hacer en el campus de Palihue, de manera que la gente también se inserte en él”, dijo.

Por supuesto, para esto también terciaría la decisión de los propios organizadores de los eventos a llevar a cabo o participar de un encuentro abierto y multitudinario. Desde la UNS ya se aclaró que el proyecto cuenta con todo el apoyo de la institución.
“Este tipo de iniciativas es importante, porque nos permite articular con el espacio circundante, con la zona cercana a Bahía –explica-. Estas cuestiones todavía no han sido conversadas con los municipios; por el momento sí sabemos que hay un apoyo económico para los traslados”.
Haag remarca que el otro proyecto que persigue la conformación de este ente, como lo es la confección del catálogo, permitirá que la gente y el turismo en general disponga de “información exhaustiva de cada fiesta”, que irá desde su origen hasta quienes integran la comisión organizadora, pasando por cómo se canalizan y contratan espectáculos artísticos, o cuestiones relacionadas con si es de carácter gratuito en cuántos días tienen de duración.
“Es decir, se tratará de información pormenorizada, con imágenes de cada fiesta. Por ahora la idea es hacerlo digital; más adelante, se verá si se puede hacer en papel”, comenta.
Respaldo político
En marzo de este año, durante el lanzamiento de la fiesta Monte Sabores, el secretario de Gobierno y actual precandidato a intendente de Monte Hermoso, Hernán Arranz, se había mostrado entusiasmado con la posibilidad de generar un circuito de fiestas regionales.
«En la zona tenemos elaboradores de productos gastronómicos que trabajan con altos estándares de calidad pero que, sin embargo, no tienen la posibilidad o no quieren ingresar con su producción a los grandes supermercados», describió.
«Y a su vez, en nuestra zona hay muy buenas ideas ligadas a fiestas gastronómicas. Con todo esto, ¿por qué no pensar en la posibilidad de generar un circuito regional que vaya de distrito en distrito, a lo largo de todo el año, para que nuestros productores puedan exhibir y vender sus productos?», se preguntó.
«Sería fantástico que el productor de quesos o de vinos de Saldungaray, el de conserva de pescados de Monte Hermoso o el de aceite de oliva de Coronel Dorrego, entre muchos otros, tuvieran al menos una vez al mes una fiesta, en algún lugar de la zona, donde promocionar y vender sus productos», dijo.
Arranz consideró que una feria itinerante de este tipo «no tendría techo, potenciaría a muchos microemprendedores y daría un salto de calidad enorme en materia turística».
Un calendario sabroso
De acuerdo al cronograma que se presentó en el encuentro en Bahía, en enero se realizan las fiestas del Churro, en Villa Iris, y de la Ostra (Patagones). En febrero llegan la Carbonada (Espartillar) y Cordero al Disco (Indio Rico); mientras que en marzo es el turno de Strüdel Fest (Pueblo Santa María), Mate y la Torta Frita (Copetonas), Vendimia (Saldungaray) y Cubanito (Bahía Blanca).
En abril está Camarón y Langostino, en Ingeniero White; en junio, Carneada (Pueblo San José) y Trufa Argentina (Espartillar); y en octubre llegan Comida Mediterránea (Cabildo) y Budín (Argerich).
Por último, en noviembre están Comida al Disco (Pehuen Co) y Füllsen Fest (Pueblo San José), mientras que en diciembre se realizan Omelette Gigante (Pigüé), Historia de la Carne (General Cerri) y Asado Criollo (Bordenave).
Solo no hay fiestas netamente gastronómicas durante cuatro meses al año en la zona -mayo, julio, agosto y septiembre-, más allá de que hay otro tipo de encuentros o festivales. (La Nueva)
















