La investigación arqueológica realizada días atrás en Macachín, encabezada por la reconocida especialista Mónica Berón, volvió a poner en escena una historia que comenzó cinco años atrás con dos polémicos allanamientos realizados en la localidad.
Lo que en 2021 había generado sorpresa y malestar entre los vecinos, debido al importante despliegue policial utilizado para secuestrar objetos históricos y arqueológicos recolectados en la zona, hoy se transformó en material de trabajo para una investigación científica que busca aportar nuevos conocimientos sobre la historia regional.
La campaña desarrollada recientemente incluyó el relevamiento y documentación de parte de esa colección, que actualmente se encuentra bajo resguardo de la Municipalidad de Macachín y que también fue exhibida en la Biblioteca Popular “P. H. Eros Dardo Nicola Siri”.
Dos allanamientos y un importante despliegue policial
En julio de 2021, tres móviles del Grupo Especial de Operaciones Federales (GEOF) de la Policía Federal llegaron desde Buenos Aires a Macachín para realizar dos allanamientos en los domicilios de los vecinos Víctor Cabrera e Ignacio Medina.
El procedimiento se originó a partir de una denuncia presentada por la antropóloga Alicia Tapia y contó con la participación de agentes de la Dirección Provincial de Patrimonio Histórico.
El operativo generó estupor en buena parte de la comunidad, debido al despliegue de efectivos y al carácter del procedimiento.
Durante los allanamientos fueron secuestrados más de un millar de objetos históricos y arqueológicos que ambos vecinos habían recolectado en distintos sectores de la región.
La intervención judicial se produjo a partir de una presunta infracción a la Ley Nacional N.º 25.743 de Protección del Patrimonio Arqueológico y Paleontológico, que establece restricciones para la tenencia particular no autorizada de este tipo de bienes.
Una colección con piezas indígenas y criollas
Los vecinos realizaban la recolección de piezas como hobby, principalmente en sectores de la región y especialmente en el área de las Salinas Grandes.
En el caso de Víctor Cabrera, además, la actividad tenía una dimensión vinculada con la difusión del patrimonio local: administraba la página de Facebook “Museo Macachín” y contaba con un convenio de trabajo de campo con la Municipalidad.
Entre los elementos secuestrados había herramientas y objetos de origen indígena, entre ellos bolas de boleadoras, manos de mortero, percutores, raspadores, raederas y lascas.
La colección también incluía numerosos elementos criollos e importados, entre ellos botellas de vidrio de bebidas, medicamentos y perfumes, frascos, fragmentos de vajilla, botones de chaquetas militares, candados, cadenas, cubiertos, espátulas, argollas, clavos, frenos, espuelas, vainas y proyectiles de armas de fuego.
También formaban parte del conjunto sables, bayonetas, estribos, hebillas, ganchos, manijas de muebles, baldes, pavas, peines, piezas de engranajes, pipas de caolín, tapas, tenazas y tijeras de tusar, entre muchos otros objetos.
“Transformar este mal trago”
La situación generó en aquel momento la intervención de la entonces secretaria de Cultura de La Pampa, Adriana Maggio, quien intentó interceder para evitar los allanamientos.
La funcionaria explicó que desde su área habían intentado mediar, aunque se trataba de una causa de competencia federal.
Maggio planteó entonces la posibilidad de “transformar este mal trago” en una oportunidad para trabajar en la creación de un museo local al que pudiera regresar el material secuestrado.
Finalmente, la Justicia Federal sobreseyó a los dos vecinos.
En marzo de 2022, se determinó que no había existido delito doloso en el accionar de Cabrera y Medina en relación con la recolección de los materiales, considerada como una actividad de rescate patrimonial local.
Los objetos fueron entonces entregados a la Municipalidad de Macachín, donde permanecieron resguardados.
Cinco años después, los objetos vuelven a manos de la ciencia
El tiempo terminó dando a aquellos materiales un nuevo destino.
Entre el 19 y el 22 de agosto de 2026, la reconocida arqueóloga Mónica Berón, junto con la becaria Sofía Bedrán, realizó tareas de investigación y relevamiento de los objetos recuperados del histórico Fortín Atreucó y del antiguo almacén de ramos generales “La Argentina”.
El trabajo se desarrolló en el marco de una Beca Estímulo de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y forma parte de las investigaciones para la tesis de Licenciatura en Ciencias Antropológicas de Bedrán, bajo la dirección de Berón.
La tarea estuvo orientada al registro y documentación de los materiales y contó con la colaboración de la Dirección de Cultura de Macachín, el Archivo Municipal, la Biblioteca Popular y Víctor Cabrera.
Además, las investigadoras visitaron el Fortín Atreu-Có, ubicado aproximadamente a diez kilómetros al sur de Macachín, en el paraje Bajos de Atreucó, para realizar tareas de relevamiento y prospección y conocer directamente el sitio y su entorno.
Del “mal trago” al aporte científico
La investigación actual permite otorgarle una nueva dimensión a aquellos objetos que fueron protagonistas de un procedimiento judicial que, en su momento, generó controversias.
Ahora, las mismas piezas que fueron secuestradas en aquellos allanamientos se convierten en herramientas para la investigación científica, permitiendo documentar materiales vinculados con antiguos asentamientos y actividades desarrolladas en la región.
El caso representa así un particular recorrido: de una denuncia y dos allanamientos con un importante despliegue de la Policía Federal, al resguardo municipal y, finalmente, a una investigación arqueológica que busca aportar evidencias para comprender mejor la historia de Macachín, La Pampa y el territorio argentino.
Aquello que Adriana Maggio había definido en 2021 como un “mal trago” encontró, cinco años después, una nueva perspectiva: el patrimonio recuperado dejó de ser solamente una colección de objetos para convertirse en una fuente de información para la ciencia.
(Con información de La Arena)





















