Una noticia de fuerte impacto económico y social sacudió este miércoles a Tornquist: la empresa Interpac confirmó el cierre definitivo de la Papelera, una decisión que dejaría sin trabajo a alrededor de 160 personas y tendría consecuencias directas sobre numerosas familias y distintas actividades comerciales de la localidad.
La determinación fue comunicada durante la mañana a representantes sindicales, quienes habían sido convocados a una reunión en Bahía Blanca por responsables del área de Recursos Humanos de la firma. Los trabajadores se encontraban suspendidos luego de que la planta interrumpiera su actividad durante esta semana.
Gustavo Lanaro, secretario general del sindicato, relató que recibieron un llamado telefónico para acercarse a Bahía Blanca, aunque no tenían información previa sobre el motivo del encuentro.
«Nos llamaron por teléfono para ver si podíamos arrimarnos a Bahía. La verdad que no sabíamos lo que iba a pasar porque no nos habían adelantado nada. Cuando llegamos nos dieron la noticia», contó.
El dirigente reconoció que la situación de la fábrica atravesaba dificultades desde hacía tiempo, aunque todavía conservaban expectativas de que pudiera continuar funcionando.
«Veíamos que la veníamos porfiando, que las cosas obviamente no venían de la mejor manera, pero también teníamos esperanza. La verdad que hoy nos dieron esta noticia y estamos helados», expresó.
Alrededor de 160 puestos de trabajo afectados
De acuerdo con los datos proporcionados por Lanaro, el cierre afectaría a aproximadamente 160 trabajadores. Actualmente, la empresa cuenta con unos 105 empleados afiliados al sindicato, a los que se suman otros cinco o seis que habían ingresado bajo una modalidad de prueba.
«Seríamos unas 110 personas bajo convenio. Después tenemos, fuera de convenio, unas 50 personas. O sea que alrededor de 160 personas se quedarían sin trabajo», detalló.
A esa cifra se agrega el impacto indirecto sobre contratistas, transportistas y otras actividades que dependen del funcionamiento cotidiano de la papelera.
Lanaro advirtió que las consecuencias económicas excederán ampliamente el ámbito de la fábrica, debido a la cantidad de familias que dependen de esos ingresos y al movimiento comercial que generan en Tornquist.
«Para el pueblo también va a hacer ruido. Son muchas familias que viven de Papelera y esa plata que uno tiene por mes la vuelca al pueblo. Le va a afectar también al comerciante, al que tiene una despensa, porque toda esa plata queda en Tornquist», señaló.
Indemnizaciones y los motivos del cierre
Durante la reunión, los representantes de la empresa comunicaron que la intención es completar las indemnizaciones y las liquidaciones del personal antes de finalizar noviembre.
«Nos dijeron que la idea es liquidar todo antes de fin de mes», indicó el secretario general del sindicato.
En cuanto a los motivos de la decisión, Lanaro explicó que la empresa argumentó que la actividad dejó de ser rentable y que las condiciones actuales del mercado dificultan competir con los productos importados.
«Dicen que esto no es rentable, que sobra papel en todo el mundo y que es imposible competir. Nosotros tenemos una máquina bastante vieja y se hace imposible competir con la cartulina que está entrando de afuera, tanto por la cantidad como por los costos», explicó.
El dirigente también confirmó que la planta quedó cerrada este mismo miércoles. Según relató, un trabajador que permanecía en las instalaciones observó la colocación de medidas de seguridad patrimonial y el cierre de los accesos.
«Había un compañero en Papelera y le pusieron seguridad patrimonial, un candado a la Papelera. Básicamente hoy ya está cerrada la fábrica», afirmó.
«Todavía no caigo»
La noticia generó un fuerte impacto entre los representantes sindicales. Lanaro describió la situación con preocupación y reconoció que todavía le resultaba difícil asimilar la decisión empresarial.
«Todavía no caigo si estoy enojado, si estoy triste, si quiero agarrar todo a patadas. Es como que uno está helado. Como sindicalista nunca se me ocurrió que iba a tener que dar esta noticia», manifestó.
También hizo hincapié en el arraigo de los trabajadores con la localidad y en las consecuencias que tendrá la pérdida de una fuente laboral de esta dimensión para la comunidad.
«Acá somos alrededor de 150 familias que decidimos y elegimos toda la vida vivir en Tornquist. Para el pueblo, una fábrica de esta dimensión va a ser un ruido impresionante», sostuvo.
El sindicato convocará a una asamblea
Luego de regresar de Bahía Blanca, los representantes sindicales tenían previsto reunirse en Tornquist y convocar a una asamblea para comunicar formalmente la situación a los trabajadores y analizar los pasos a seguir.
«Ahora cuando lleguemos nos vamos a juntar y llamaremos a una asamblea. Trataremos de comunicar todo y ver qué medidas podemos tomar», adelantó Lanaro.
Si bien la empresa manifestó su intención de cumplir con el pago de las indemnizaciones y las liquidaciones correspondientes, el dirigente reconoció que esa garantía no alcanza para llevar tranquilidad a los empleados que perderán sus puestos de trabajo.
«Ellos te dicen que te tenés que quedar con la tranquilidad de que te van a pagar todo, hasta el último centavo, pero eso obviamente no te deja tranquilo porque básicamente te estás quedando sin trabajo», concluyó.
El cierre de la Papelera representa un duro golpe para Tornquist, no solamente por la pérdida de alrededor de 160 empleos directos, sino también por el efecto que tendrá sobre la economía local y las familias que durante años construyeron su vida alrededor de esta fuente de trabajo.
(Con información de Tornquist Noticias)


















