
El Tribunal Oral en lo Criminal N°1 de Trenque Lauquen dictó prisión perpetua para Mario Luis Pereyra, hallado culpable por el femicidio de la docente Ana María Aristimuño, de 54 años, ocurrido el 22 de abril de 2023. La pena fue confirmada este lunes por el juez técnico Facundo Galanes, tras el veredicto unánime de un jurado popular que lo había declarado culpable bajo la figura de homicidio agravado por violencia de género.
La causa, caratulada como “Homicidio agravado por el vínculo y por mediar violencia de género” (Artículo 80, inciso 11 del Código Penal), se tramitó mediante juicio por jurados, en un proceso que tuvo una gran repercusión social y fuerte acompañamiento comunitario, en especial por parte del ámbito educativo.
Un juicio con pruebas contundentes y más de 20 testimonios
Durante las tres jornadas del debate oral y público, se presentaron más de veinte testigos entre familiares, peritos, vecinos y especialistas. También se exhibieron pruebas forenses que vincularon de manera directa a Pereyra con el crimen, confirmando que actuó con premeditación y con un claro ejercicio de violencia de género.
La Fiscalía describió a Pereyra como un hombre con una conducta violenta y manipuladora, que ejercía un poder psicológico sobre la víctima. Se reconstruyó una dinámica de control que culminó con el brutal femicidio de Aristimuño en su domicilio, hecho que sacudió emocionalmente a toda la comunidad de Trenque Lauquen.

Una historia marcada por la violencia previa
Mario Luis Pereyra, de 40 años, ya había sido condenado a prisión perpetua en 2001 por otro homicidio. Sin embargo, en 2022 había accedido a la libertad condicional, decisión judicial que ahora vuelve a ser cuestionada tras este nuevo crimen. Además, se conocieron antecedentes de violencia de género contra distintas mujeres, lo que refuerza su perfil como agresor reincidente.
Ana María Aristimuño, conocida como “Anita” por sus allegados, era docente de la Escuela Primaria N° 47 y muy querida en los espacios educativos y sociales donde participaba activamente. Su muerte generó una fuerte movilización en la comunidad educativa, organizaciones de mujeres y vecinos que exigieron justicia desde el primer momento.
Una condena que marca un precedente
Con la sentencia a prisión perpetua, el caso culmina en términos judiciales, pero deja abierta una serie de interrogantes sociales y políticos sobre la reincidencia, la libertad condicional y la respuesta institucional frente a agresores con antecedentes.
El juez Facundo Galanes, a cargo del veredicto final, avaló el fallo del jurado popular y consideró que las pruebas fueron contundentes.
(Con información de Oeste BA)

















