
Después de su llegada al país el pasado domingo y luego de haber sido liberado por el régimen chavista tras 448 días detenido en el penal El Rodeo I, un emocionado pero muy lúcido Nahuel Gallo aseguró que pensar en su hijo lo «mantuvo fuerte» durante su cautiverio, pidió «tiempo» para «contar las atrocidades» que sufrió y confesó que no se sentirá plenamente libre «hasta que los 24 extranjeros» que compartieron con él la prisión «sean excarcelados».
«Estoy bien de salud. Gracias a Dios tuve fortaleza mental. Pensar en mi hijo, a quien amo con toda mi vida, fue lo que permitió que me mantuviera fuerte», sostuvo el gendarme catamarqueño, quien ofreció una breve comparecencia ante los medios acompañado por los ministros de Seguridad, Alejandra Monteoliva, y de Relaciones Exteriores, Pablo Quirno, además del titular de la Gendarmería, Claudio Brilloni.
«Yo soy Nahuel Gallo. No es fácil para mí estar acá, pero yo pedí hablar. He tenido muy poca información de lo que pasó», comenzó su alocución el gendarme, antes de indicar que se enuentra «muy bien de salud», sometiéndose a estudios y alojándose en el Edificio Centinela, al que consideró su casa.
Su fluidez para hablar se cortó cuando se refirió a su hijo, momento en el que se quebró por primera vez: «Tuve fortaleza mental. Pensar en mi hijo fue lo que me permitió mantenerme fuerte».
Definió a El Rodeo I como «un lugar de tortura psicológica» y su voz volvió a entrecortarse cuando recordó a sus compañeros de cautiverio. «Yo salí el domingo con mucha incertidumbre de allí. Pero no estaré plenamente libre hasta que no liberen a los 24 extranjeros que permanecen allí detenidos», sostuvo.
«He conocido también a muchos venezolanos allí, que me han ayudado hasta con una media», indicó, al borde de las lágrimas. En ese sentido, reclamó a la prensa internacional que siga presionando para la liberación de los presos políticos.
Gallo enfatizó que los presos fueron «moneda de cambio hasta el último día» y confesó que con jabón blanco y celeste armaba la bandera argentina.
Antes de sus palabras, Quirno expresó su alegría por el regreso de Gallo al país y se comprometió a «seguir trabajando» para que el abogado Germán Giuliani, el único argentino que continúa detenido por el régimen venezolano, sea liberado. «La Argentina no abandona a sus ciudadanos», comentó el canciller.

















