
Hace un año, la ciudad de Bahía Blanca atravesó una de las jornadas más dramáticas de su historia reciente. Las intensas lluvias provocaron una inédita inundación que afectó gran parte de la ciudad, y uno de los sectores más comprometidos fue el subsuelo del Hospital Interzonal Dr. José Penna, donde funciona el área de Neonatología.
En plena madrugada, dos médicas y once enfermeras tomaron una decisión urgente: evacuar a los 15 bebés prematuros internados, enfrentando la oscuridad, el agua que avanzaba y la falta de protocolos específicos para una situación de esa magnitud.
Evacuación en medio de la oscuridad
Una de las protagonistas fue Luciana Marrero, enfermera del servicio desde hace más de una década.
“Cuando comenzó a inundarse el subsuelo ya habíamos terminado nuestra guardia, que era de 24 a 6. Pero no pudimos irnos a nuestras casas: nos quedamos a evacuar a los bebés hacia un lugar seguro”, recordó.
El operativo se realizó en condiciones extremas: el sector estaba a oscuras y el personal se iluminaba con los celulares mientras el agua avanzaba por los pasillos.
“No estábamos preparadas. Nunca pensamos que iba a inundarse de esa manera, igual que toda Bahía Blanca”, explicó.
Algunos bebés fueron trasladados a la residencia de madres y otros al área de pediatría, ubicadas en pisos superiores del hospital. Entre ellos había una pequeña que pesaba apenas poco más de un kilo.
En total, 11 enfermeras y dos médicas quedaron a cargo de la evacuación en el sector de Neonatología.
Una decisión sin protocolo

Marrero explicó que la decisión de evacuar fue tomada por el propio equipo, sin contar con un protocolo específico para una emergencia de ese tipo.
“Solo vimos que estaba entrando agua y no dudamos un segundo en evacuar a nuestros pacientitos”, contó.
Mientras algunas profesionales trasladaban a los bebés, otras se encargaban de llamar a las familias para informar lo que estaba ocurriendo.
Al mismo tiempo, muchas de ellas atravesaban situaciones personales críticas. Marrero, por ejemplo, tenía a sus cuatro hijos solos en su casa mientras el agua inundaba distintos barrios de la ciudad.
El traslado de Amely
Horas más tarde llegó al hospital el jefe del servicio, Ezequiel Tronbetta, quien utilizó su vehículo particular para trasladar a parte del equipo y a una madre con su bebé.
En ese viaje iba Marrero con Amely Delmiro, una beba prematura nacida con 27 semanas de gestación, a quien llevaba protegida contra su pecho.
El recorrido fue complejo: primero intentaron avanzar en auto, luego en ambulancia y finalmente en un camión del Ejército, que logró trasladarlos hasta la clínica de OSECAC, donde continuó la internación de varios bebés.
La foto que recorrió el país
La imagen de Luciana Marrero evacuando a la pequeña Amely dentro de su ropa, apoyada contra su pecho, mientras salía del hospital junto a personal médico y del Ejército, se volvió un símbolo nacional de la tragedia.
Para muchos, esa fotografía representó la entrega absoluta del personal de salud y la esperanza en medio del desastre.

El agradecimiento de una madre
La mamá de Amely, Saira Delmiro, tenía apenas 16 años cuando nació su hija prematura, con 940 gramos de peso.
Cuando se enteró de la inundación, recibió un video de la Neonatología inundada y reconoció la incubadora de su bebé en las imágenes.
“Me agarró un ataque de nervios. No sabía qué estaba pasando”, recordó.
Tras un largo recorrido entre calles inundadas y barro, logró llegar hasta la clínica donde habían trasladado a su hija.
“Ese día fue la primera vez que la agarré en brazos. Fue lo mejor que me pasó”, contó.

Un año después
Hoy, un año después de aquella noche, Amely crece sin secuelas y acaba de cumplir su primer año de vida.
Su madre asegura que la gratitud hacia quienes salvaron a su hija es infinita.
“Ellas también corrían riesgo y aun así eligieron cuidar a los bebés. Hoy puedo decir que mi hija sobrevivió y que esa noche nos marcó para siempre”, expresó.
Aquella madrugada, Ruth Flores, Carolina Cari, Andrea Ávila, Clarisa Marcos, Luciana Marrero, Romina Moya, Rocío Lagos, Marianela Coronado, Valeria Chillemi, Belén Salazar, Mercedes Careddu y las médicas Mariana Calahorra y Sonia Scardapane fueron quienes, en medio del agua y la incertidumbre, priorizaron salvar cada una de las vidas que tenían a su cuidado.
Con información de La nueva y DIB

















