
La pobreza bajó a 28,2% en el segundo semestre del 2025, según informó el INDEC. Así, el indicador cayó respecto de la medición anterior y llega a su menor nivel desde 2018. Pese al retroceso hay 13,4 millones de personas en esta condición en Argentina, según la estimación de la consultora LCG en base a los datos oficiales.
Por su parte, la indigencia -una subcategoría de la pobreza que abarca a quienes no cubren la canasta básica alimentaria- se ubicó en 6,3%.
La medición anterior había registrado una pobreza del 31,6% y una indigencia del 6,9%.
La baja de la pobreza es consecuencia de una combinación entre la reducción de la inflación, que pasó de 211% en 2023 a 31,5% en 2025, junto con el efecto del aumento de la Asignación Universal por Hijo (AUH), que creció 50% en términos reales. De hecho se trata de la única partida de gastos sociales que esquivó el efecto de la motosierra en lo que va de esta gestión. También influyeron la desaceleración de los alimentos, que pasaron de ser el rubro que más crecía en 2023 a ubicarse el año pasado por debajo del Indice de Precios al Consumidor (IPC) y en menor medida cierta recomposición de los ingreso de los trabajadores informales.
El Gobierno salió a festejar en las redes. «La pobreza sigue bajando. Dato, no relato», escribió el presidente Javier Milei en la red social X. «La pobreza en Argentina se ubicó en 28,2% durante el segundo semestre de 2025, según la medición publicada por el @INDECArgentina, lo que significa una baja interanual de 9,9 puntos porcentuales respecto del segundo semestre de 2024. Asimismo, la indigencia también mostró una baja interanual, ubicándose en 6,3%, frente al 8,2% del segundo semestre de 2024″, apuntó en la misma red la ministra de Capital Humano Sandra Pettovello X. En un año habrían salido de la pobreza 4,5 millones de personas.
También el ministro Luis Caputo celebró en X. «En relación al primer semestre de 2024, cuando la pobreza y la indigencia ascendieron a 52,9% y 18,1%, la reducción fue de 24,7 y 11,8 puntos porcentuales, respectivamente. La fuerte baja en la pobreza y la indigencia se sustentan en el crecimiento económico, el proceso de desinflación y el refuerzo en los programas sociales sin intermediarios desde el inició de la gestión«.
Por su parte el economista Juan Manuel Telechea mencionó en la misma red social que las razones de la baja de la pobreza se vinculan con que la canasta básica aumentó 4 puntos porcentuales menos que la inflación en 2025 y la AUH subió 43% en términos reales respecto a fines de 2023.
Además «en 2023 hubo subcaptación de ingresos (tiran la pobreza para arriba) y eso mejoró mucho en 2024 y 2024 (la tiran para abajo)». Otro punto decisivo es que «el PBI (que mide los ingresos totales de la economía) aumentó 4,4% en 2025».
La pobreza en Argentina se calcula de manera semestral a partir de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) y responde a un criterio de ingresos: mide qué porcentaje de la población no alcanza a cubrir la Canasta Básica Total (CBT), que incluye los bienes y los servicios esenciales que necesita una familia, y en el caso de la indigencia, quienes no completan la Canasta Básica Alimentaria (CBA).
«El comportamiento de alimentos y bebidas es determinante —define la indigencia y tiene fuerte peso en la pobreza—, y lo mismo ocurre con la evolución de los ingresos, especialmente los no registrados y las transferencias sociales como AUH y asignaciones, que concentran gran parte del ingreso de los sectores más vulnerables», indica Facundo Beltramone, Economista de Fundación Libertad.
«La mejora fue generalizada en todo el país, destacándose la reducción de más de 14 puntos en un año en el norte argentino (NOA y NEA), aunque todavía con una tasa de pobreza por encima del 32%. A pesar de la reducción de 9,5 puntos año a año, la región del conurbano presenta la segunda mayor tasa de pobreza (32,6%) y concentra más del 50% de los pobres del país», sostiene LCG.
Pese a la mejora de 2025, el amesetamiento de la inflación amenaza con cortar la baja de la pobreza. Puntualmente, las mediciones que realiza mes a mes la Universidad Torcuato di Tella muestran que desde octubre del año pasado la pobreza vuelve a acercarse al 30%.
«Los alimentos ya no juegan tan a favor de la caída de la pobreza como antes. La clave no es solo que baje la inflación, sino cómo se mueven los precios que más pesan en la canasta frente a los ingresos: en 2024 esa relación fue muy favorable; en 2025, mucho más equilibrada», agrega Beltramone.
«En los últimos meses de 2025 y comienzos de 2026 los ingresos comienzan a evolucionar por debajo de la inflación, lo que introduce interrogantes sobre la sostenibilidad de esta tendencia», explican desde la Fundación Mediterránea.
Además el menor crecimiento de la actividad económica pega sobre el trabajo informal y los ingresos, que no terminan de recomponerse. Por la caída del empleo, la desocupación fue de 7,5% en el cuarto trimestre de 2025, lo que marca un crecimiento de 1,1 puntos porcentuales con respecto a igual período de 2024. (Clarín)

















