
Luego de una seguidilla de accidentes fatales, finalmente comenzaron trabajos de reparación en las banquinas del kilómetro 213 de la Ruta Nacional 33, a la altura del partido de Guaminí, uno de los tramos más peligrosos de la traza.
Las tareas están a cargo de Vialidad Nacional, aunque desde el Municipio de Guaminí confirmaron que colaboran activamente con maquinaria y personal propio para acelerar las intervenciones. Para ello, pusieron a disposición una motoniveladora, camión volcador, pala cargadora y tractor, que trabajan junto a las cuadrillas nacionales.
Sin embargo, el inicio de los arreglos generó fuerte malestar entre vecinos, que remarcan que las obras llegan recién después de hechos trágicos que podrían haberse evitado.
Un tramo marcado por tragedias recientes
A fines de marzo de 2026, ese sector de la ruta —entre los kilómetros 211 y 214, en la zona conocida como “Bajada de Álamos”— fue escenario de dos choques frontales consecutivos que dejaron un saldo de seis personas fallecidas. En ambos casos, la banquina descalzada originó los accidentes.
El 31 de marzo murieron tres trabajadores municipales de Guaminí —Juan Ignacio Derbis, Gustavo Prienza y Lucas Bernardo— tras un choque frontal entre un Citroën Berlingo y un camión.
Apenas cuatro días antes, el 27 de marzo, otras tres personas habían perdido la vida en un siniestro similar entre una Ford Ranger y un Volkswagen Suran en el mismo tramo.
Distintos informes coinciden en que una de las principales causas de los accidentes es el estado de las banquinas, que se encuentran descalzadas, lo que provoca pérdida de control de los vehículos que se salen de la calzada.
Reclamos por falta de mantenimiento
El inicio de las obras se da en un contexto de parálisis de la obra pública nacional, lo que hace aún más evidente la falta de mantenimiento en rutas clave.
En los últimos cinco años, la Ruta Nacional 33 acumuló al menos 78 víctimas fatales y más de 600 siniestros viales, cifras que reflejan la gravedad de la situación y sostienen los reiterados pedidos de intervención estructural.
El malestar social también se expresó en redes. “Lástima que para que se movieran tuvieron que costar la vida a varias personas. Salió demasiado caro ese mantenimiento”, cuestionó una vecina, sintetizando el sentimiento generalizado.
(Todo Provincial)

















