
En un fallo histórico, la Sala IV de Casación Federal confirmó el decomiso y ordenó ejecutar los bienes de Cristina Fernández de Kirchner, sus hijos Máximo y Florencia, y Lázaro Báez.
Por mayoría, los jueces ratificaron la recuperación efectiva de activos por corrupción y consolidó un criterio clave, que los bienes de origen ilícito pueden ser decomisados aun cuando hayan sido transferidos a terceros o heredados.

















