Después de nueve meses de inactividad total, la histórica planta láctea La Suipachense volverá a funcionar. La decisión fue autorizada por el Juzgado en lo Civil y Comercial de Mercedes, a cargo del juez Leandro Julio Enríquez, quien aprobó el alquiler de las instalaciones fabriles, maquinarias y marcas comerciales de la empresa quebrada a la firma Compañía Láctea Suipacha S.A.
La resolución judicial representa un paso clave para la recuperación de una de las empresas más representativas de la ciudad de Suipacha, afectada en los últimos años por una profunda crisis económica, conflictos gremiales y la paralización total de la producción.
El fallo se dio en el marco del proceso de quiebra de Lácteos Conosur S.A., firma de capitales venezolanos que controlaba la empresa y que terminó ingresando en etapa de liquidación.
“El conflicto empezó a resolverse”
El intendente de Suipacha, Juan Luis Mancini, celebró la decisión judicial y remarcó la importancia social y económica que tiene la empresa para toda la comunidad.
“Después de nueve meses hay una buena noticia para comunicar. Hay que reconocer que el juez siguió la causa paso a paso y consciente de lo que significa La Suipachense para nuestra comunidad”, expresó el jefe comunal.
Mancini aclaró que la reactivación no será inmediata, aunque destacó que el panorama comenzó a encaminarse:
“Hay que ser prudentes porque esto no significa que la planta arranca mañana, pero sí que el conflicto se empezó a resolver y que en breve la fábrica va a empezar a funcionar”.
En la resolución, el magistrado también subrayó el valor estratégico de la planta para la economía local y consideró que la continuidad productiva puede ayudar a sostener fuentes laborales, dinamizar la actividad económica de la ciudad y mejorar las condiciones futuras de la unidad productiva.
Meses de gestiones y negociaciones
Durante el prolongado conflicto, el Municipio de Suipacha impulsó distintas mesas de trabajo junto a la Sindicatura, el Juzgado y organismos provinciales para intentar preservar la estructura industrial y encontrar una salida que permitiera evitar el cierre definitivo.
“Quiero reconocer a quienes llevaron adelante la lucha y demostraron lo importante que es La Suipachense para nosotros como comunidad. Este es un trabajo que hicimos paso a paso junto a los trabajadores”, señaló Mancini.
Una empresa histórica golpeada por la crisis
Con más de siete décadas de trayectoria, La Suipachense supo convertirse en uno de los principales motores económicos de la región. En sus mejores años llegó a procesar alrededor de 250 mil litros de leche diarios y a emplear a 140 trabajadores, consolidándose especialmente por su producción de quesos y dulce de leche.
Sin embargo, la situación financiera de la firma se deterioró fuertemente en los últimos tiempos. La empresa acumuló una deuda postconcursal con cheques rechazados por más de 8.000 millones de pesos y afrontó además reclamos salariales y gremiales superiores a los 1.000 millones.
La crisis derivó en la paralización completa de la actividad y en la ocupación de la planta por parte de trabajadores que reclamaban salarios y aguinaldos adeudados.
Con la quiebra ya decretada, la compañía pasó formalmente a administración judicial mediante la intervención de un síndico.
Reactivación gradual y expectativas
Según se informó, la reapertura de la planta será progresiva. En una primera etapa se reincorporará una cantidad limitada de empleados mientras se reacondicionan las instalaciones y se ponen nuevamente en funcionamiento distintas líneas de producción.
Además de permitir la recuperación parcial de la actividad industrial, el alquiler de la planta también generará ingresos destinados a la masa de acreedores en el marco del proceso judicial.
La decisión abre ahora una nueva expectativa para trabajadores, proveedores y toda la comunidad de Suipacha, que durante meses siguió con incertidumbre el futuro de una empresa histórica para la región.


















